Hay que prepararse para turbulencias en los mercados emergentes

06/12/2013 | Gillian Tett – Financial Times

Esta semana, el gobierno indio puede respirar más tranquilo. Después de un año en el que la rupia ha oscilado dramáticamente, en medio de temores acerca de un “estrechamiento” en EEUU y un bajo crecimiento, la moneda india alcanzó el jueves su máximo nivel de un mes: Rs61.53 frente al dólar.

Esto es sorprendente, dado que las preocupaciones acerca del “estrechamiento” han regresado antes de la próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto. El movimiento de la divisa es doblemente notable dado que India se aproxima a elecciones que bien pueden resultar en una mayor inestabilidad política.

Pero a pesar de que el Banco de la Reserva de India puede relajarse – un poco – en este momento, la gran pregunta es ¿cuántas otras monedas de mercados emergentes podrán ahora disfrutar de una calma similar? Cuando los inversores repasen los acontecimientos de 2013, será evidente que uno de los acontecimientos más traumáticos del sistema financiero mundial fue un dramático regreso de la volatilidad en los mercados emergentes.

Y, como lo demostraron los debates públicos y privados en las reuniones del Fondo Monetario Internacional de otoño, muchos responsables políticos se preparan silenciosamente para una intensificación de esta volatilidad en 2014, no sólo por un posible “estrechamiento” en EEUU, sino porque los inversionistas están cada vez más desencantados acerca de la trayectoria de los mercados emergentes – y preocupados por la escasa liquidez en algunas clases de activos emergentes del mercado.

Lista negra
Si esta volatilidad regresara, ¿cuáles monedas serán las más afectadas? En las últimas semanas, numerosos bancos y fondos de cobertura han ido sigilosamente creando sus propias “listas negras”. Pero desde mi punto de vista, una de las perspectivas más lúcidas es la emitida por Nomura, que ha investigado el tema analizando el vínculo entre los cambios en la cuenta corriente y las divisas en los últimos 30 años.

Éste es un tema que ha fascinado desde siempre a economistas e inversores; de hecho, si nos fijamos en cuán a menudo los periódicos mencionan las palabras “cuentas corrientes” y “mercados emergentes”, este conteo se ha disparado ocho veces durante el trascurso del año pasado. Sin embargo, los cálculos de Nomura sugieren que la relación entre los datos de la cuenta corriente y las tendencias de la moneda no es necesariamente tan sencilla como lo asumen generalmente los periodistas – o los inversionistas.

En el caso de las economías desarrolladas (como el Grupo de los Diez), el patrón de superávits en cuentas corrientes solía predecir fiablemente las futuras tendencias de la moneda antes de 1990; los países con déficit se asociaban con monedas en debilitadas, y viceversa. Pero desde principios de 1990, este patrón ha colapsado. Para Nomura, la culpa es, en parte, de la enorme magnitud de los flujos de capital en la economía mundial, lo que significa que incluso los países con altos índices de déficit obtienen financiación, si – y sólo si – están bien integrados en los mercados globales.

Pero otro factor crítico es que los países con superávits grandes (digamos, Japón) no han crecido necesariamente más rápidamente que los países deficitarios. Y Nomura cree que a los corredores de divisas les importa tanto, si no más, las trayectorias de crecimiento que los datos de déficit.

Pero el panorama para los mercados emergentes es muy diferente: en este sector – a diferencia de la del G-10 – los datos de la cuenta corriente siguen siendo un poderoso indicador de futuras oscilaciones de divisas. Una razón es que los países de mercados emergentes no siempre están bien integrados en los mercados globales. Sin embargo, otro aspecto clave es que los países con altos déficits en general tienen un menor crecimiento, y viceversa. Y cuando los déficits en cuenta corriente se expanden de una manera no cíclica, es un presagio de un menor crecimiento y potenciales problemas con las divisas – no sólo en las décadas pasadas, pero más recientemente también.

Alivio para Delhi
Nomura concluye que países como Indonesia, Tailandia, Malasia y Sudáfrica son ahora muy vulnerables a las fluctuaciones de divisas. Desde 2006, estos países han visto sus déficits no cíclicos aumentar en un 6.5, 2.9, 10.3 y 1.9 por ciento respectivamente.

Pero Hungría, China, Corea, Polonia, Filipinas y México son menos vulnerables, ya que todos ellos, con excepción de China, han visto mejoras en sus balanzas de cuenta corriente. India se encuentra en algún lugar intermedio de la “lista negra” de Nomura (lo que dará alivio a las autoridades de Delhi, dado que India parecía tan vulnerable hace sólo unos meses).

Ahora, muchos inversores podrían disputar esta clasificación. A juzgar por los parloteos en las reuniones del FMI, por ejemplo, algunos corredores creen que Turquía es uno de los países más vulnerables. Pero de cualquier manera, tal vez lo más notable es que este debate apunta a un cambio mucho más importante en el estado de ánimo.

Hace un par de años, se daba por sentado que los mercados emergentes se moverían en unísono entre sí, ahora la diferenciación es el último grito. Esa idea podría estar fuera de lugar si surge nuevamente un gran shock en 2014; después de todo, las correlaciones típicamente surgen durante una crisis. Pero en este momento, la selección de países específicos, al igual que la selección de acciones, está de moda. Esto es un alivio para India, incluso si se trata de una maldición para otros países en el mundo de los mercados emergentes.

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