Javier Benjumea, ingeniero andaluz

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¿Quien es Javier Benjumea?

Se trata del fundador de Abengoa, es uno de los empresarios andaluces más destacados del siglo XX. Nació en Sevilla el 14 de enero de 1915 en el seno de una ilustre familia muy católica perteneciente a la burguesía local terrateniente. Javier Benjumea comenzó pronto en el mundo de los negocios tanto propios como de terceros, obras sociales y de mecenazgo.

En 1941 fundó en Sevilla, en unión de su amigo y compañero de estudios José Manuel Abaurre, la empresa Abengoa, S. L. con un capital de 180.000 pesetas. El nombre de Abengoa procedía de las iniciales de los apellidos de los primeros participantes: A (José Manuel Abaurre), Ben (Javier Benjumea), G (Fernando Gallego), O (Antonio Ortueta) y A (Ricardo Abaurre).

La historia de Abengoa


Abengoa, se convirtió con el tiempo en una de las principales empresas de ingeniería española y en la cabecera del primer grupo industrial privado de Andalucía. Para ello, se adaptó a las circunstancias ampliando su actividad a proyectos y estudios técnicos así como a montajes eléctricos (instalaciones eléctricas para viviendas y fábricas, líneas de alta tensión, subestaciones, redes de distribución, etcétera). Asimismo, tomó parte activa en las subastas de obras públicas que se llevaron a cabo desde los distintos ministerios para la reconstrucción nacional, realizó instalaciones eléctricas para la Dirección General de Puertos y se introdujo en las obras que se promovieron en el marco de la política hidráulica del momento. Pero sobre lo más destacado fue su participación en el plan de electrificación de RENFE de 1946.


Durante los años sesenta, Abengoa dio el gran salto que le permitió convertirse más tarde en multinacional. En 1960 contaba con una plantilla de 866 trabajadores, de los que 149 eran ingenieros y titulados superiores, cifras que prácticamente se multiplicaron por diez al finalizar el siglo. Durante este tiempo fue capaz de consolidarse en la provisión de determinados sistemas y equipos para las centrales nucleares, pero sobre todo de penetrar en el mundo de la electrónica siendo pionera en 1968 en la instalación de un sistema informático para el control del sistema eléctrico de las instalaciones siderúrgicas.
Al finalizar el siglo XX, con casi sesenta años de historia, Abengoa era una sociedad holding que ofrecía dos tipos de productos: los convencionales (actividad tradicional) y los integrados (la apuesta de futuro). Los primeros los proporcionaba a través de cinco grupos de negocio (Energía, Medio Ambiente y Servicios Urbanos, Sistemas de Control y Comunicaciones, Instalaciones, y Desarrollo Estratégico Corporativo), cada uno de los cuales estaba integrado por distintas unidades que operaban a través de sociedades especializadas. Los segundos (cogeneración, biomasa, telecomunicaciones, residuos urbanos e industriales, etcétera) los gestionaba a través de Siema, un subholding que englobaba entonces las participaciones en este tipo de proyectos.

Reconocieron su labor


Entre las numerosas distinciones y reconocimientos que Benjumea recibió en vida destacan la Gran Cruz del Mérito Civil (1966), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1992), la Gran Cruz de San Gregorio Magno (1993) concedida por el papa Juan Pablo II, el marquesado de Puebla de Cazalla (1994), la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio (1997) y la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (1999).
En 1991, al cumplirse el cincuentenario de la Fundación de Abengoa, dejó en manos de sus hijos Javier y Felipe Benjumea Llorente la dirección ejecutiva del grupo, convirtiéndose en presidente honorario. Diez años después, el 31 de diciembre de 2001, falleció en Sevilla a los 86 años.


Eugenio Torres Villanueva. Universidad Complutense de Madrid.

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