John Hicks – Premio Nobel de Economía 1972

1972 es el cuarto año en el que se adjudicaba el Nobel de Economía. El galardonado fue John Hicks, desde 1966, Sir John Hicks, quien comentaba que había escogido los estudios de economía porque pretendía ganarse la vida ejerciendo la profesión y en esa época, como eran muy pocos los que elegían esta carrera, suponía que tendría menos competencia que si se dedicaba a la abogacía o a las matemáticas. Un criterio economicista que anticipaba las grandes contribuciones que aportaría a una ciencia que todavía estaba en mantillas.

Las curvas IS – LM

Su notoriedad se debe sobre todo al modelo IS-LM, que ha tenido que aprenderse cualquier estudiante que quisiera aprobar la asignatura de Macroeconomía. El origen de este modelo estuvo en el encargo que se le encomendó a Hicks para que diese su opinión sobre un libro que había escrito John Maynard Keynes. Se lo propusieron a él porque no querían que fuese evaluado por ninguno de los componentes del “circo”, que es como se conocía a los seguidores del autor de la “Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero”.

El resultado de esta evaluación fue la más famosa de sus publicaciones: “Valor y Capital”, donde en 1939 recogía las tesis keynesianas y les daba forma gráfica con su conocidísimo modelo. En él establece la relación entre la oferta y la demanda monetarias por un lado, y entre el ahorro y la inversión por otro.

Las curvas IS, de Investment y Saving (Inversión y Ahorro) y LM de Liquidity y Money (Oferta y Demanda de dinero) dibujan sus relaciones en un esquema cartesiano donde en un eje figura la Renta Nacional (Y) y en el otro el tipo de interés (i). De esta forma consiguió juntar en un solo gráfico el mercado de bienes y el monetario.

La teoría de la demanda, los efectos renta y sustitución, el excedente del consumidor, etc.

El modelo IS-LM ha ensombrecido otros notables descubrimientos que se deben a Hicks, como la distinción que realiza sobre los efectos que se producen sobre la cantidad demandada cuando cambia el precio de un producto. Lo que distingue Hicks en el resultado final es que éste se debe a la combinación de dos causas. La primera se corresponde con el mayor o menor precio del producto, “efecto sustitución”, pero la novedad de su análisis consiste en que la variación de un precio modifica el presupuesto disponible del consumidor “efecto renta”. Una bajada del precio de la gasolina, por ejemplo, liberará una cantidad de fondos que se podrán destinar a otros bienes y servicios, aparte de un mayor consumo de gasolina.

Otro de sus hallazgos teóricos es el concepto del excedente del consumidor, en el que, dado un precio de mercado, resulta que alguien que estaría dispuesto a pagar bastante más que ese precio, se encuentra con la agradable sorpresa de que consigue lo que quiere por mucho menos de lo que esperaba.

Análogamente, por el lado de la oferta, el precio de equilibrio se situará al nivel que permita atraer a los productores necesarios para que suministren la cantidad que corresponda. Aquí los que se aprovechan son los productores más eficientes, que obtendrán grandes beneficios gracias a la elevación de precios para que acudan al mercado los que producen con mayores costes. A estos excedentes se les conoce como la renta económica de los productores.

Muchas de las aportaciones de Hicks no le son explícitamente reconocidas por estar asumidas como paradigmas indiscutidos de la teoría económica, pero conceptos como las curvas de indiferencia, las elasticidades de las curvas de oferta y demanda y en general los conceptos que afectan a la demanda del consumidor, deben buena parte de su paternidad a Sir John Hicks, que modestamente no se preocupó por reivindicar la autoría de sus aportaciones y que como una prueba más de su generosidad donó la totalidad del montante de su premio a la biblioteca de la London School of Economics, donde había impartido sus clases durante los últimos años de su prolongada vida docente.

Para conocer un poco más a fondo sobre cada uno de los galardonados recuerda que puedes consultarlo todo en el libro ‘Una corona de laurel naranja’ o entrando al siguiente blog.

José Carlos Gómez Borrero

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