La Bolsa Social como mecanismo de financiación alternativa

La economía colaborativa representa un nuevo modelo de negocio en el que proveedores y consumidores están conectados a través de plataformas que les permiten relacionarse para vender, intercambiar o ceder productos o servicios.

Es la apertura de las Fintech, que facilitan el acceso a bienes y servicios de forma eficiente y participativa, basándose en la comunidad y en la confianza. Y al tiempo, es la base de los mecanismos de financiación alternativa; los distintos tipos de crowdfunding o la Bolsa Social, en la que nos vamos a enfocar:

La Bolsa Social fue la primera plataforma de financiación participativa autorizada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en España. Se creó en 2014 por un equipo de profesionales que se decidieron a crear la Bolsa Social como un agente activo de la transformación ética de la sociedad y las finanzas, convencidos del enorme potencial transformador de la financiación participativa y la inversión del impacto. Así, se convirtió en la primera plataforma de España de crowdimpacting: el equity crowdfunding de los inversores y las empresas con impacto social positivo (www.bolsasocial.com).

Este mecanismo de financiación alternativa, nació con el objetivo de convertirse en el mercado financiero de referencia para conectar empresas e inversores de impacto social, con miras a impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

Su funcionamiento se basa en cuatro pasos: selección, análisis, campaña y seguimiento:

  • Selección: Seleccionan empresas que cuenten con un buen modelo de negocio probado, tengan potencial de crecimiento y generen un impacto positivo y medible en la sociedad y el medio ambiente, fijándose en cuatro indicadores:
    • La empresa ha de ser con ánimo de lucro (SL o SA) y estar domiciliada en Europa
    • Modelo de negocio probado en el mercado
    • Escalabilidad del proyecto
    • Impacto social a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible
  • Análisis: Estudian en profundidad las empresas seleccionadas que elige el Consejo de Dirección:
    • Se presentan al comité de selección las propuestas evaluadas de acuerdo al equipo que lo lidera, el plan de negocio, producto, el mercado, las ventajas competitivas y los impactos sociales y medioambientales.
    • Desde un punto de vista legal, se garantiza que la inversión en esas empresas se pueda hacer con todas las garantías y la información necesarias.
  • Campaña: Se realiza una campaña siguiendo las premisas de las plataformas participativas de crowdfunding y con las ventajas de ejercer de mercado que pone en contacto a inversores con ahorradores:
    • Durante un período de dos meses se puede invertir en el capital de las empresas seleccionadas a través de la plataforma. Estas tienen un objetivo de capital mínimo y máximo correspondientes a un porcentaje del capital de la empresa.
    • Los inversores registrados en la Bolsa Social pueden ser de dos clases, “acreditados” y “no acreditados” en función de su experiencia y capacidad. Los primeros pueden invertir sin límite en la Bolsa Social y los segundos tienen un límite de inversión de 3.000 euros por empresa, y no más de 10.000 euros totales anualmente. Por defecto, la Bolsa Social considera a todas las personas físicas como inversores no acreditados (pudiendo solicitar el cambio de estatus de inversor).
    • El dinero queda depositado en una cuenta especial de Triodos Bank, el referente europeo de banca ética y sostenible.
    • Si la campaña tiene éxito y se reúne el objetivo mínimo de capital, se formaliza la ampliación de capital y el inversor se convierte en accionista de la empresa. En caso contrario, Triodos Bank, transfiere de vuelta el dinero a los inversores interesados, todo ello sin ningún coste.
  • Seguimiento: Una vez formalizada la ampliación de capital, el socio puede participar en la evolución de las empresas. Se habrá firmado para ello un pacto de socios, y el modus operandi para ejercer el derecho al voto es que los inversores se sindican en una comunidad de bienes, de modo que el inversor de impacto que realice la mayor aportación (“inversor de referencia”), representará al resto de los inversores en la junta de socios y tendrá derecho a designar un miembro del consejo de administración de la empresa, que tendrá por principal objetivo velar por los intereses de los inversores de la Bolsa Social.

Por su parte, las empresas, ofrecerán informes trimestrales y anuales de evolución.

Desde 2014, la Bolsa Social ha financiado 22 rondas de inversión de empresas de impacto social y medioambiental por valor de 4.708.445 euros. Destacamos dos, por ser las más recientes, y que han realizado el proceso de inversión en el contexto COVID-19:

Recientemente, ha salido el Fondo Bolsa Social Impacto FESE www.bolsasocial.fund, como una nueva iniciativa lanzada por la gestora de Analistas Financieros Internacionales junto con el fundador de la Bolsa Social, que actúa como un fondo de capital riesgo orientado a fases iniciales dentro del Venture capital, pero regulatoriamente cuenta con la calificación de Fondo de Emprendimiento Social Europeo, que es la categoría específica dada por la UE a este tipo de fondos y que, como cualquier fondo regulado, debe estar inscrito en la CNMV en el caso español.

La estrategia de inversión del Fondo, que cobra aún más importancia por el contexto actual de la pandemia, se centra en apoyar a empresas jóvenes e innovadoras que generen al mismo tiempo rentabilidad económica para los inversores y un impacto positivo en la sociedad y el medioambiente.

El Fondo mide el impacto social y medioambiental de acuerdo con los estándares de la Asociación Europea de Capital Filantrópico (EVPA) y las recomendaciones del Grupo de Expertos de la Comisión Europea en Emprendimiento Social.

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