La crisis en Brasil empeora debido a la inflación más alta en 12 años

20/11/2015 | Jonathan Wheatley (Financial Times) – Financial Times Español

La inflación en Brasil ha llegado a su nivel más alto en 12 años, añadiendo retos al gobierno que está esforzándose por dirigir al país a través de una crisis económica y política.

La inflación anual a noviembre era de 10,28 por ciento según el IBGE, el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. Sin embargo, a pesar de que los precios están aumentando rápidamente, la economía se contraerá un 3 por ciento este año, de acuerdo con una encuesta semanal de los economistas de mercado realizada por el banco central.

Alberto Ramos, director de investigación latinoamericana en Goldman Sachs, dijo: “Ésta es una fuerte recesión acompañada de una inflación acelerada”.

El problema del gobierno es fiscal. Prometió un superávit en el presupuesto primario este año (antes de pagar intereses) equivalente al 1,2 por ciento del producto interior bruto. Por el contrario se va a entregar un déficit primario del 2 por ciento. Su déficit total, incluyendo intereses, seguramente será del 9 o 10 por ciento del PIB, dijo el Sr. Ramos.

Con el gasto gubernamental fuera de control — y con el 90 por ciento del gasto público obligado por la constitución — las cuentas públicas de Brasil se han hundido profundamente en números rojos. La deuda gubernamental — interna y externa — es igual al 66 por ciento del PIB y sigue aumentando.

Aunque es menos que en otros países con problemas, tales como Grecia, el coste del servicio de la deuda de Brasil, de aproximadamente el 20 por ciento anual, es astronómico.

“La relación de la deuda pública y el PIB está creciendo en 9 o 10 puntos porcentuales al año, dijo Maarten-Jan Bakkum, estratega sénior de mercados emergentes en NN Investment Partners. “En algún punto el mercado va a dejar de creer que la deuda pública es sostenible”.

Ya ha habido nerviosismo. En septiembre, el Departamento del Tesoro canceló tres subastas de bonos después de que los inversores se retractaron.

“Los mercados están evidentemente aprehensivos”, dijo el Sr. Ramos. “Es imperativo que el gobierno modifique su posición fiscal”.

El no hacerlo podría hacer que los inversores se llevaran su dinero fuera del país. Empiezan a surgir evidencias de esto. inversores extranjeros atraídos por las muy elevadas tasas de interés de Brasil — la tasa de interés del banco central a un día es del 14,25 por ciento — han estado cubriendo su exposición al cambio de divisas pero eso significa ceder una gran parte de sus ganancias. Y también añade presión a la moneda.

“El riesgo es que vamos a llegar al punto en que los extranjeros quieran retirar su dinero”, dijo el Sr. Ramos. “Y no sólo los extranjeros sino los locales también”.

El IBGE también informó el jueves que el desempleo se había elevado hasta el 7,9 por ciento en octubre, añadiendo más presión a la ya muy baja popularidad del gobierno.

La crisis de Brasil se ha visto afectada por una parálisis política — resultado de un escándalo de corrupción de gran alcance — y por el fracaso del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff de manejar un congreso dividido.

El gobierno tuvo una victoria esta semana al bloquear medidas que le hubieran costado 17 mil millones de dólares en 2019.

Pero aunque comience a controlar los costes este año, el gobierno se enfrentará a retos desalentadores el año que viene.

Grandes segmentos de la economía están indexados a la inflación anterior. El salario mínimo nacional, por ejemplo, aumentará un 10 por ciento o más el año que viene, sin importar la capacidad de los empleadores para pagar los sueldos.

 

Brazil inflation at 12-year high compounds economic crisis

11/20/2015 | Jonathan Wheatley (Financial Times) – Financial Times English

Brazilian inflation has reached its highest level in 12 years, adding to the government’s challenges as it struggles to steer the country through an economic and political crisis.

Inflation in the year to November was 10.28 per cent according to the IBGE, Brazil’s statistics office. Yet, despite rapidly rising prices, the economy is set to contract 3 per cent this year, according to a weekly central bank survey of market economists.

Alberto Ramos, head of Latin American research at Goldman Sachs, said: “This is a nasty recession accompanied by accelerating inflation.”

The government’s problem is fiscal. It promised a primary budget surplus this year (before interest payments) equal to 1.2 per cent of gross domestic product. Instead, it is on track to deliver a primary deficit of 2 per cent. Its total deficit, including interest, is likely to be 9-10 per cent of GDP, Mr Ramos said.

With government spending out of control — and with 90 per cent of public spending mandated by the constitution — Brazil’s public accounts have sunk deep into the red. Government debt, internal and external, is equal to 66 per cent of GDP and rising.

Although that is less than in other troubled countries such as Greece, the cost of servicing Brazil’s debt, at about 20 per cent a year, is astronomical.

Public debt to GDP is rising by 9 or 10 percentage points of GDP a year,” said Maarten-Jan Bakkum, senior emerging markets strategist at NN Investment Partners. At some point the market will stop believing that public debt is sustainable.”

There have already been jitters. In September, the Treasury cancelled three bond auctions after investors backed away.

“Markets are certainly apprehensive,” said Mr Ramos. “It is imperative that the government changes its fiscal position.”

Failure to do so could prompt investors to take their money out of the country. Evidence of this has begun to emerge. Foreign investors attracted to Brazil by its very high interest rates — the central bank’s overnight rate is 14.25 per cent — have started hedging their foreign exchange exposure but this means they give away a large part of their earnings. It also adds to pressure on the currency.

“The risk is that we will reach the point where foreigners want out,” said Mr Ramos. “And not only foreigners but locals.”

The statistics office also reported on Thursday that unemployment had risen to 7.9 per cent in October, cementing the government’s rock-bottom popularity.

Brazil’s crisis has been worsened by political paralysis, a result of a far-reaching corruption scandal, and a failure by the government of President Dilma Rousseff to manage a fragmented Congress.

The government scored one victory this week, blocking measures that would have cost it R$63bn ($17bn) by 2019.

Even if it does start to bring costs under control this year, the government faces daunting challenges next year.

Large parts of the economy are index-linked to past inflation. The national minimum wage, for example, will rise 10 per cent or more next year, regardless of employers’ ability to pay.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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