La economía social ha venido para quedarse

La economía social ha venido para quedarse

25/11/2015 | Europa Press – Europa Press Español

Un hombre menor de cuarenta años, de nacionalidad española y con un contrato indefinido: así es el perfil predominante de un trabajador que forma parte de la economía social.

Una iniciativa que comenzó a desarrollarse en Europa alrededor de los años 70 y que en la actualidad representa el 10% del PIB en España, según un informe elaborado por CEPES.

Falta de empleo y riesgo de exclusión de mercado de trabajo se encuentran como las principales causas que propiciaron esta forma de economía. «La Economía Social española dejó de ser una solución coyuntural en tiempos de crisis para convertirse en una realidad estructural de creación de empleo y riqueza«, asegura el Presidente de CEPES, Juan Antonio Pedreño.

Esta forma de generación de recursos que se define como un conjunto de actividades económicas y empresariales que persiguen el interés económico o social, representa el 12,5% del empleo en España.

PRIMACÍA DE LAS PERSONAS
Un modelo económico que gestione de forma transparente, autónoma y democrática en el que la toma de decisiones se lleve a cabo en aras de las personas y sus aportaciones de trabajo y servicios prestados a la entidad se constituye como una de las premisas que rigen este arquetipo.

Asimismo, dentro de la economía social se postula como un elemento imprescindible la independencia con respecto a los poderes públicos, así como la promoción de la solidaridad interna y con la sociedad.

Por otro lado, la aplicación de los recursos obtenidos como fruto del trabajo aportado y del servicio o actividad realizada por su socios tiene como objetivo reconducir a la entidad hacia un objetivo que va más allá de la constitución de un capital social.

GRANDES GRUPOS EMPRESARIALES
Uno de los rasgos que definen al tercer sector es la presencia de empresas que operan en todos los sectores económicos y de todos los tamaños, desde microempresas hasta grandes cooporaciones, aseguran desde CEPES.

En concreto, el informe reseña los grandes grupos empresariales que dentro de la economía social emplean más de 128.000 personas. Atlantis Grupo, Corporación Mondragón o la Fundación Espriú son algunos de ellos.

«Las empresas de la Economía Social son competitivas en sus mercados, redistribuyen sus beneficios de forma equitativa y demuestran que la racionalidad económica y el progreso social son compatibles», asegura el presidente de CEPES, José Antonio Pedreño.

Desde el turismo, la automoción, comercio, servicios de ingeniería o consultoría, las empresas de la Economía Social abarcan una gran cantidad de campos empresariales entre los que destacan algunas marcas como Lechera Asturiana, Eroski o Cajamar.

LOS MÁS JÓVENES, EN MURCIA
Pese a que esta forma de economía paralela se encuentra en expansión, el 57,6% de las personas que trabajan en empresas de economía social cuenta con más de 40 años, según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. No ocurre igual en el caso de los trabajadores extranjeros donde más de la mitad de sus empleados es menor de 40 años.

Por comunidades autónomas, Murcia se posiciona como la región que más población joven concentra en este sector en contraposición del País Vasco y Asturias, donde el porcentaje es menor.

En el ámbito femenino, la proporción de mujeres trabajadoras va disminuyendo a partir de los 40 años de edad. En concreto, la presencia de las mujeres en la economía social a partir de esta franja de edad supera ligeramente el 45% en el caso de las españolas. Las personas de otra nacionalidad comprenden el 35% del total, según se desprenden de los últimos datos del Ministerio del Empleo.

ESCENARIO EUROPEO
Dentro del continente europeo, la economía social se ha consolidado como una realidad humana y económica muy significativa en la que trabajan más de once millones de personas, el equivalente al 6,7% de la población activa en el Unión Europea, según se desprende de un informe elaborado por la escuela europea de ciencias de la seguridad.

Por países, Francia, Irlanda o los Países Bajos se posicionan como las regiones donde
la representación de esta forma de trabajo en la economía tiene una mayor presencia en contraposición a los nuevos miembros de la unión que no alcanzan el 5% de su población asalariada.

«En definitiva, la empresa de Economía Social es un claro ejemplo de como la racionalidad y el progreso social son compatibles, de cómo la eficiencia empresarial puede convivir con la responsabilidad social. De cómo otra forma de hacer empresa es posible», reseña Pedreño.

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