La economía sumergida aumenta su presencia en Internet

26/04/2014 | Merryn Somerset – Financial Times Español

Recién regreso de pasar unos deliciosos días en Madrid. Estuve con unos buenos amigos en una casa que no era suya, y que tampoco alquilaban. ¿Cómo es que la consiguieron? La intercambiaron. Mientras vagábamos por los jardines y nos preguntábamos si hacía demasiado frío como para que los chicos utilizaran la piscina (no, no hacía demasiado frío) los dueños de la casa madrileña comían en los restaurantes de Kensington y compraban encajes extra caros en Portobello Road. Ellos se quedaron en la casa londinense de mis amigos.

El intercambio de casas no es algo nuevo, pero la facilidad con la que puede hacerse vía internet hace que sea algo al alza. Incluso pensé en las posibilidades que tendría mi casa (Intercambio casa en Edimburgo durante la época del Festival por casa en Marta’s Vineyard ¿algún interesado?) Se pudiera pensar que como no hay intercambio de dinero esto es solo un fenómeno social. Pero no lo es. Miremos el intercambio a través de los ojos de un economista o un contable y veremos que esto tiene mayores implicaciones por las maneras en que medimos el tamaño de la economía y recolectamos los impuestos.

Intercambiar tu casa es un hecho de trascendencia económica. Digamos que la casa londinense puede ser alquilada para vacaciones por 3 mil libras semanales y lo mismo por la casa en Madrid. Ambos dueños obtienen implícitamente un ingreso libre de impuestos de 6 mil libras durante un periodo de dos semanas, en el cual han recibido el uso de una propiedad por ese valor en intercambio de su propia casa. Podríamos decir que no hay obligación de pagar impuestos por la sencilla razón de que hay una pérdida implícita (salirse de nuestra propia casa) así como una ganancia implícita. Pudiera ser así, pero intercambios como este representan ganancias por propiedades que – por ahora – no se reflejan en nuestros ingresos y son invisibles a las estadísticas del PIB.

Pero esta no es la única manera en que internet ha vuelto inefectivos a nuestros métodos de medición. El nuevo mundo de las comunicaciones también permiten que todo tipo de personas desempeñen trabajos a tiempo parcial como segundas carreras. Si alguna vez has leído una historia de mujeres emprendedoras en revistas “femeninas” (“Soy contable por el día y diseñadora de moda por la noche” y así) sabrás de lo que hablo. Y hay otras maneras de hacer trabajar en línea a nuestras propiedades. ¿Y qué hay de esos sitios web que nos permiten alquilar nuestro garaje a los que viven fuera de la ciudad (Parkatmyhouse.com dice haber hecho ganar a sus usuarios 5 millones de libras hasta ahora), o mondaytofriday.com, que contacta a dueños de pisos con usuarios solo para días laborales?

Y luego está el monstruo más grande de todos, Airbnb.com, que permite alquilar nuestras habitaciones vacías cuando y como queramos. En la última campaña de recaudación de fondos se la valoró en 10 mil millones de dólares (5,95 mil millones de libras). Por último están los sitios web de préstamo peer-to-peer (colega-a-colega) de los que ya he escrito antes – Zopa, Money & Co y otros. Pudiera pensarse que cualquier ingreso a través de estas fuentes paga impuestos cuando se realiza la transacción. Pero sospecho que no es así. Para empezar, las autoridades fiscales no están interesadas en lo que consideran ingresos producto de un hobbie, así que varias fuentes de ingresos no se declaran. Solíamos donar nuestros libros viejos para las ventas de las iglesias. Ahora los vendemos a través de Amazon. Solíamos donar nuestra ropa vieja a la caridad. Ahora la vendemos en eBay. Lo mismo sucede con el mobiliario viejo, los espejos, cortinas y demás. Con estos ingresos nadie se compra un avión privado. Pero son ingresos que cuentan.

Alquilar una habitación a través de Airbnb.com es un hecho sujeto a impuestos. ¿Pero cuántos usuarios de Airbnb.com cumplimentan su declaración de impuestos o siquiera saben que tienen que hacerlo? Miremos ahora a Zopa. Una buena cantidad de personas utilizan sitios de préstamos en lugar de tener dinero disponible en una cuenta bancaria. ¿Pero cuántos de ellos saben que esto funciona de manera diferente para fines fiscales? Los intereses por depósitos bancarios se pagan netos a los usuarios bancarios minoristas (al igual que los dividendos). Pero los intereses pagados a los usuarios de Zopa y similares son pagados en bruto. Así que cualquiera que los utilice deberá cumplimentar un formato fiscal. Creo que puedo decir con bastante confianza que no lo hacen.

El PIB siempre ha sido un cálculo poco preciso; un sinnúmero de libros se han escrito señalando sus debilidades. Pero el aumento de la economía colaborativa, la economía de compartir, la economía del reciclaje o como queramos llamarla, hace todavía menos preciso el PIB. No puedo citar ninguna estadística sobre cuánto ingresan a través de esto los “intercambiadores” británicos (aunque una estimación de la “economía colaborativa” de los consumidores del Reino Unido la calcula en 4,6 mil millones de libras en 2013) y tampoco puedo ponerle cifra a los ingresos que obtienen los hogares a través de eBay y similares. También roza lo imposible siquiera estimar cuánto de los ingresos del Reino Unido no se declaran.

Pero algo de luz se vio hace unas semanas con una investigación de Morgan Stanley sobre el tamaño de la economía sumergida del Reino Unido. Sus analistas estimaron que desde el inicio de la crisis en 2007 ha crecido desde un 12 por ciento del PIB hasta alrededor del 16 por ciento, lo que sugiere que la economía del Reino Unido en su totalidad no es más pequeña que en 2007 (como constantemente se dice) sino un 4 por ciento más grande. Miremos las nuevas formas que la tecnología nos ha dado para obtener ingresos (e ingresos ocultos) adicionales y sospecho que esta cifra puede quedarse corta.

Los españoles saben todo de este tema, por supuesto. La economía “no-oficial” (y asociada a la evasión fiscal) es significativa en los llamados Países Club Med. Pero esto es diferente. No se trata de metálico que pasa de mano en mano sin pagar impuestos. Es acerca de cómo la ciencia económica y la recolección de impuestos se han rezagado con respecto al impacto de internet. Pero no porque las autoridades no hayan encontrado la manera de medir y fiscalizar las formas en que las cosas están mejorando no significa que no estén mejorando.

The online rise of the black economy

04/26/2014 | Merryn Somerset – Financial Times English

I have just returned from a rather gorgeous few days in Madrid. I stayed with nice friends in a house that they neither own, nor rent. So how did they get it? They swapped. As we meandered around the gardens and wondered if it was too cold for the kids to get in the pool (it wasn’t) the owners of the Madrid house were checking out the restaurants in Kensington and buying overpriced tat on Portobello Road. They stayed in my friends’ London townhouse.

House swapping isn’t new, but the ease with which it can be done via the internet means it is on the rise. I’ve even looked at the possibilities for my home (town house in Edinburgh during the Festival in exchange for a beach house in Martha’s Vineyard, anyone?) You might think that as no cash changes hands this is a purely social phenomenon. But it isn’t so. Look at swapping through the eyes of an accountant or economist and you will see that it has major implications for the ways in which we measure the size of the economy and collect tax.

Swapping your house is a serious money making event. Let’s say the London house could be rented out as a holiday let for £3,000 a week and the same for the Madrid house. The owners of both houses made an implied tax-free income of £6,000 over their two-week holiday period, in that they have received use of an asset to that value in exchange for their own home. You could say that there isn’t a tax liability for the simple reason that there is an implied loss (moving out of your own house) as well as an implied gain. That may be so, but swaps such as this represent returns on assets that are – for now – utterly uncaptured in our income and GDP statistics.

But this isn’t the only way that the internet has rendered our measurement methods ineffective. The new world of communications also allows all sorts of people to run part-time second careers. If you have ever read any of the trying stories about female entrepreneurs in ladies’ magazines (“I’m an accountant by day, dress designer by night” and so on) you’ll know what I mean. Then there are the other ways we can make assets work for us online. What about those websites that let you rent out your driveway to commuters (Parkatmyhouse.com claims to have made its users £5m so far), or mondaytofriday.com, which matches weekday lodgers with part-time landlords?

Then there’s the biggest beast of all, Airbnb.com, which allows us to rent out spare rooms as and when we feel like it. The company’s latest fundraising round valued it at $10bn (£5.95bn). Finally there are the peer-to-peer lending sites I have written about before – Zopa, Money & Co and so on. You might think that any income from these somehow gets taxed through the self-assessment system. I suspect that just isn’t so. For starters, the tax authorities aren’t interested in what they consider minor hobby income, so many small streams of income are never picked up. We used to give our old books to church sales. Now we sell them via Amazon. We used to give our second hand clothes to charity. Now we sell them on eBay. The same goes for rickety pieces of furniture, old mirrors, curtains and the like. None of this is buying anyone a private jet. But it all adds up.

Renting out a room on Airbnb.com is a taxable event. But how many Airbnb.com users fill out self-assessment forms or even know they have to? Then look at Zopa. A good many people use lending sites instead of keeping cash in a bank account. But how many of them know that it works rather differently for tax purposes? Bank deposit interest is paid net of tax for basic rate payers (as are dividends). But interest from the likes of Zopa is paid gross. So virtually everyone using it should be filling in a self assessment form. I think I can say with some confidence that they aren’t.

GDP has always been a pretty iffy calculation; endless books have been devoted to its inadequacies. But the rise of the collaborative economy, the sharing economy, the recycling economy or whatever you want to call it, makes GDP even less accurate. I can’t put any statistics on exactly how much inferred income the UK’s home swappers make out of this (though one estimate of the “sharing economy” put its value to UK consumers at £4.6bn last year) and I can’t put a number on the amount of odd income that comes to households via eBay and the like. It is also verging on the impossible even to guess at the volume of income in the UK that goes undeclared.

But some light was thrown on all this a few weeks ago by research from Morgan Stanley on the size of the black economy in the UK. Analysts there reckon that since the crisis kicked off in 2007 it has grown from about 12 per cent of GDP to more like 16 per cent, something that suggests the UK economy as a whole is not smaller than it was in 2007 (as we are constantly being told) but 4 per cent larger. Look at the new ways technology has given us to make income (and implied income) on the side and I suspect even that may turn out to be an underestimate.

The Spanish know all about that, of course. The “unofficial” economy (and associated tax avoidance) is significant in all the so-called Club Med countries. But this is different. It’s not about cash-in-hand jobs that circumvent vat or income tax. It’s about how the science of economics and the business of tax collection hasn’t caught up with the impact of the internet. But just because the authorities haven’t yet figured out how to measure and to tax the ways in which things are getting better, doesn’t mean they aren’t getting better.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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