La “ilusión” del Día sin Coche

Del 16 al 22 de septiembre, Europa ha celebrado la Semana de la Movilidad, una campaña que la Comisión Europea puso en marcha en el año 2000 para concienciar a los ciudadanos sobre las ventajas del uso de otros medios de transporte alternativos al coche, como el servicio público, la bicicleta o simplemente, caminar. Se trata de ahorrar energía, descontaminar las ciudades y dar una visión más ecológica del entorno urbano. Además de sensibilizar, la campaña sirve para diagnosticar la situación de sus infraestructuras: cómo funcionan los medios de transporte público, cómo reaccionan los ciudadanos y conocer las necesidades reales para que la iniciativa sea posible.

Dentro de esa semana, el último día se dedica también al Día sin Coche, una idea que surgió en la década de los 70 a raíz de la crisis petrolera de 1973. Reikiavik (Islandia), La Rochelle (Francia) y Bath (Reino Unido) fueron las primeras ciudades que adoptaron la iniciativa. Desde el año 2000, la campaña se universalizó aunque de forma desigual.

Es evidente que nuestra forma de vida depende de una energía sucia e insostenible: el 80% de la población utiliza coche y el 30% de los desplazamientos son inferiores a 3 km, una distancia que se puede recorrer andando casi a la misma velocidad y sin atascos.

Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el Día Europeo sin Coches ha tenido un seguimiento desigual y un apoyo incierto. En total, 848 ciudades, grandes o pequeñas, de la UE han participado este año. Según una encuesta, más de la mitad de la población, un 54%, no cree en este tipo de iniciativas a pesar de que la gran mayoría, un 82%, es favorable a limitar el uso de los coches en la ciudades para mejorar el tráfico.

En España, este año, se han inscrito más de 200 ciudades aunque la participación ha variado entre el 10% y el 80%: es decir, se calcula que entre 300.000 y un millón de personas no utilizaron el coche ese día. En Barcelona, donde se cortaron 56 calles, el tráfico se redujo en un 6,1%. En Madrid, se produjo un auténtico caos debido al aumento del número de siniestros en las carreteras de acceso a la ciudad, de 6 a 13, lo que provocó mayor intensidad de tráfico en hora punta y que los atascos crecieran un 89% más respecto a un día normal. Incluso se tuvo que abrir el carril Bus-VAO de la A-6 para descongestionar el trafico de entrada. En ciudades más pequeñas, como Granada, la oposición municipal aprovechó el evento para reivindicar una flota de autobuses más moderna. Sin embargo, en la ciudad alicantina de Alcoy, la iniciativa sirvió para que el número de usuarios del transporte público aumentara un 30%.

El uso de la bicicleta es otra alternativa que, en algunos municipios, es habitual desde hace décadas. Muchas ciudades europeas gozan de una larga tradición en el cuidado del medio ambiente y, en ellas, los desplazamientos en bicicleta son el medio más habitual entre todas las clases sociales. Copenhague, Amsterdam, Utrech, Estrasburgo, Eindhoven, Malmo, Nantes, Burdeos, Amberes, Berlín, Liubliana, Dublín, Viena, París o Hamburgo son claros ejemplos. En el continente americano, destacarían Buenos Aires, Minneapolis y Montreal.

¿Y en España? Sin duda, Sevilla, Barcelona y Zaragoza son las tres ciudades punteras y, en algunos casos, han conseguido aumentar este tipo de desplazamiento hasta casi un 10% desde 2006. Su ejemplo ha sido seguido en capitales más pequeñas como Santander, Granada, Murcia o Segovia. Madrid también lo ha intentado con un servicio de alquiler de bicicletas eléctricas que, además de ser poco rentable, ha originado numerosos quebraderos de cabeza al ayuntamiento que, finalmente, ha decidido municipalizarlo. La Red de Ciudades por la Bicicleta cuenta con 168 municipios españoles (entre ellos, casi todas la grandes ciudades) que apuestan por el uso de las dos ruedas aunque aún queda mucho por hacer.

Además de concienciar a la gente, hay que tener en cuenta que no todas las ciudades están preparadas para sustituir bicicletas por coches. Las dimensiones y la orografía urbanas también son factores claves. Pero lo importante de la fecha, 22 de septiembre, es reflexionar sobre las consecuencias del uso de coches en las ciudades ya que provocan más del 50% de las emisiones de agentes contaminantes, aparte del derroche de energía y la contaminación acústica.

Autora: Elvira Calvo (27 de septiembre 2016)

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