La marea rosa retrocede en Sudamérica

La marea rosa retrocede en Sudamérica

26/08/2013 | Financial Times – Financial Times Español

La ralentización económica que siguió a la crisis financiera se ha ido moviendo alrededor del mundo como una película a cámara lenta. Los primeros en sufrirla fueron los EE. UU., epicentro de la crisis. Luego prosiguió en Europa, ensañándose con los países del sur del continente. La ralentización alcanzó a China y ahora está llegando a otras economías emergentes, Sudamérica incluida. A pesar de que los precios de las acciones han caído, hay poca sensación de una crisis financiera. De hecho, los efectos políticos de la ralentización pueden ser más duraderos que los económicos. La “marea rosa” puede empezar a retroceder.

Sudamérica ha disfrutado de una larga década de progreso gracias en gran medida a la mejora en los términos en que comerciaba. La subida de precios de las materias primas que comenzó en 2003 y preocupó a muchos en otras zonas del mundo fue una bendición para las economías productoras de petróleo, soja y cobre. Las balanzas de pago pasaron a tener superávit, permitiendo más importaciones. El flujo de capitales impulsó burbujas crediticias. Los ingresos gubernamentales se multiplicaron, así como el gasto social estatal.

Es por esto que los partidos de izquierda continuaban ganando elecciones en países tan distintos como Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela (incluso si la pobreza también disminuía vertiginosamente en otros lugares). La arrogancia se hizo presente. Incluso se hablaba de que el comercio Sur-Sur suplantaría al Sur-Norte. Hugo Chávez encabezó la fundación del “Banco del Sur”. El capitalismo de estado tipo China, a diferencia de la variante anglosajona en crisis, era el modelo a seguir – con la variante local de que se daban privilegios el consumo y no la inversión.

Si era una estrategia políticamente efectiva, también era derrochadora. La eficiencia importaba poco mientras la bonanza, así lo parecía, nunca terminaría. Algunos países como Chile, Colombia y Perú, siguieron el ritmo de las reformas e incluso ahorraron los beneficios de la subida de los precios de las materias primas. Para los que derrochaban, sin embargo, la desaparición del boom combinada con el fin de la expansión cuantitativa de la Reserva Federal, los está forzando a apretarse el cinturón. Algunos están considerando regresar al pragmatismo o incluso a la ortodoxia. El populismo ha topado con sus límites. Ya no se pueden retrasar las decisiones difíciles.

En Brasil, el Partido de los Trabajadores ha gobernado con gran éxito desde 2003. Pero después de las recientes protestas y con una economía ralentizándose, la presidenta Dilma Rousseff no tiene la certeza de ganar las elecciones del próximo año. Ella necesita reconstruir la confianza y la inversión privada. Ha reducido el gasto, dando libertad al banco central para combatir la inflación, y elevó los beneficios a los inversionistas en el programa de infraestructura de Brasil.

En Argentina, Cristina Fernández, que ha gobernado de manera continua junto con su esposo (ahora muerto) desde 2003, acaba de sufrir una derrota en las elecciones primarias al congreso. La Sra. Fernández todavía proclama la necesidad de profundizar “el modelo”, pero a la vez ha impulsado a la compañía petrolera estatal YPF a aliarse con Chevron, una empresa “gringa”, y admitió que el control de divisas es un problema. Mientras tanto en Venezuela, Nicolás Maduro gobierna con un poder muy cuestionado a un país casi en ruinas. De ahí su acercamiento al sector privado para aliviar la dramática falta de bienes básicos. En el extremo del espectro, incluso Cuba está acercándose de manera tentativa al mercado.

Las economías regionales más orientadas al mercado también están ralentizándose, pero desde un ritmo mayor. Chile, Colombia, Perú y Uruguay han alternado gobiernos a lo largo de la década pasada, por lo cual la sucesión será menos traumática.

La ideología puede impedir a los que se parezcan a Argentina y Venezuela el tomar las medidas necesarias en un mundo cambiante. Pero si no cambian, los electores lo harán por ellos, por muy manipuladas que sean las elecciones. De cualquier manera, el resultado de un regreso de las reformas liberales representará un cambio oceánico para la región. Incluso puede coincidir con la recuperación económica en cámara lenta, que ahora empieza en el mundo desarrollado, alcance las costas de Sudamérica.

Pink tide recedes in South America

26/08/2013 | Financial Times – Financial Times English

The economic deceleration that followed the financial crisis has played around the world like a film in slow motion. The first to suffer was the US, the crisis epicentre. The movie then opened in Europe, with a strong showing in its more vulnerable southern countries. The slowdown moved on to China and is now opening in other emerging economies, not least South America’s. Although asset prices there have fallen, there is little sense of a financial crisis. Indeed, the political effects of the slowdown may prove more lasting than its economic ones. The “pink tide” may start to recede.

South America has enjoyed a banner decade largely thanks to a profound improvement in its terms of trade. The take-off in commodity prices that began in 2003 and worried so many elsewhere was a boon for the region’s oil, soya and copper-producing economies. Balances of payments moved into surplus, allowing for greater imports. Capital inflows stoked credit booms. Government revenues also soared, as did state-led social spending.

That is why leftwing parties continued to win elections in countries as varied as Argentina, Brazil, Ecuador and Venezuela (even if poverty also fell sharply elsewhere.) Hubris set in. There was talk of south-south trade supplanting south-north trade, for good. Hugo Chávez led the founding of a “bank of the south”. State-led capitalism Chinese-style, instead of its crisis-ridden Anglo-Saxon variant, was held up as the model – albeit with a local twist that prioritised consumption over investment.

If it was a politically effective approach, it was also a spendthrift one. Efficiency mattered little as the bonanza, it seemed, would never end. Some countries, such as Chile, Colombia and Peru, kept up the reform pace and even saved the commodity windfall. For the more spendthrift, though, the waning boom combined with the Federal Reserve’s “tapering” is forcing a drawing-in of purse-strings. Some are pondering a return to pragmatism if not orthodoxy. Populism has found its limits. Hard choices can no longer be fudged.

In Brazil, the ruling Workers’ party has governed with great success since 2003. But following the recent protests and with the economy slowing, Dilma Rousseff, the president, is no longer certain to win elections next year. She needs to rebuild confidence and private investment. She has trimmed spending, given the central bank free rein to beat inflation, and raised investor returns on Brazil’s stalled infrastructure programme.

In Argentina, Cristina Fernández, who has governed continuously alongside her late husband since 2003, just suffered a thumping defeat in congressional primaries. Ms Fernández still proclaims the need to deepen “the model”, but has also encourag
ed state-controlled oil company YPF to team up with Chevron,
a “gringo” company, and allowed that currency controls are a problem. Meanwhile in Venezuela, Nicolás Maduro governs a near-ruined country with the slimmest of mandates. Hence talk of a private sector rapprochement to help relieve drastic shortages of basic goods. At the farthest end of the spectrum, even Cuba is turning tentatively to the market.

The region’s more market-oriented economies are also slowing, but from a faster pace. Moreover Chile, Colombia, Peru and Uruguay have alternated governments over the past decade, so political succession is less traumatic.

Ideology may well trap the likes of Argentina and Venezuela from pursuing fresh approaches needed in a changed world. Yet if they do not do change, voters will do it for them, however skewed elections might be. The result, either way, of a return to liberal reforms would represent a political sea-change for the region. It may even come in time for when the slow-motion movie of economic recovery, now starting in the developed world, reaches South America’s shores.

Copyright &copy «The Financial Times Limited«.
«FT» and «Financial Times» are trade marks of «The Financial Times Limited».
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of «Financial Times».
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