La segmentación del negocio bancario en el Reino Unido

La segmentación del negocio bancario en el Reino Unido

08/02/2013 | FxM – Evan Brock Gray

Osborne ha prometido una reiniciación total de la industria bancaria, y parece que, a su modo, lo va a conseguir.

El canciller del tesoro británico, equivalente al Ministro de Hacienda, George Osborne ha sacudido al centro financiero de Londres, conocido como “the City”. Ha prometido una nueva legislación bancaria mucha más restrictiva que pretende reducir los riesgos que se han puesto en evidencia durante la crisis financiera. Según las reformas Vickers y las recomendaciones posteriores de la comisión parlamentaria sobre la actividad bancaria, los bancos británicos tendrán que separar sus actividades en la banca de inversión de la banca minorista. Es decir, para aumentar la seguridad de todo el sistema un banco tiene que contabilizar por separado las inversiones (industriales) propias del banco dentro del balance general del banco y tiene que segregarse en partes más pequeñas dedicadas a la misma actividad con reservas de capital propias. Osborne ha prometido una reiniciación total de la industria bancaria, y parece que, a su modo, lo va a conseguir.

Lo que ha provocado furor en las entidades bancarias es la nueva propuesta que daría el suficiente poder a las autoridades (el regulador bancario y el tesoro) para disgregar a un banco. Si detectan que los bancos no están respetando las nuevas reglas del juego, les pueden separar físicamente y económicamente, lo que han nombrado “la opción nuclear” dentro de lo que es la práctica de “separar por actividad”. El término “electrified ring-fence” (valla electrificada) es el que se usa para describir esta medida de segmentar a las actividades bancarias de una a otra dentro del mismo banco (vallar) con penalizaciones graves en caso de no conformidad (electrificar).

Muchos banqueros opinan que esto va en contra de su modelo de negocio y que ya no podrán ofrecer ni el mismo nivel de servicio a sus clientes ni las condiciones de crédito adecuadas para el mercado. También dicen que estas medidas tienen motivos políticos y se debería dejar el mercado funcionar sin excesiva regulación. Otros creen que con los últimos escándalos bancarios sobre la falta de información proporcionada a inversores, la manipulación prolongada del LIBOR, el blanqueo de dinero para carteles de drogas y la financiación ilegal de empresas en Irán, los bancos han perdido el privilegio de la autorregulación.

Además, la comisión parlamentaria liderada por John Tyrie ha declarado que si el Sr. Osborne no incluye reglas específicas para la segmentación de activos y la delimitación de actividades financieras, la Cámara de los Lores simplemente añadirá las modificaciones que consideren necesarias. Otra propuesta, en lugar de la “separación de actividades” bancaria, ha sido el aumento de la ratio de apalancamiento entre las reservas de capital (core capital) y los fondos prestables de la norma internacional de 33:1 al 25:1 porque aumentaría la estabilidad en el sistema sin amenazar a los bancos con “la muerte”. Sin embargo, el canciller no está a favor de esta medida.

Comparado con la nueva regulación europea o estadounidense que se han propuesto, las medidas en el Reino Unido son más restrictivas. La norma “Volcker” en los EE. UU. sólo requiere la prohibición de “proprietary trading”, es decir, la negociación por cuenta propia con sus propios activos. En Europa el informe Liikanen hizo un llamamiento muy similar al de Vickers en el Reino Unido para vallar las áreas de los bancos según su actividad sin romper el modelo de negocio universal de los bancos. Pero el comisario europeo encargado de las reformas regulatorias bancarias, Michael Barnier, ha dicho que estudiará la propuesta en más detalle porque no quiere penalizar a los bancos que están contribuyendo a la recuperación económica.

El Sr. Barnier opina que al restringir la habilidad de los bancos de participar en “marketmaking” (creación de mercados), o el proceso de compraventa por parte de sus clientes que requiere tener un gran inventa
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de activos para financiar esta actividad, esto podría hacer daño a los bancos grandes por la necesidad de restructurarse y por hacerles menos competitivos frente a los de Estados Unidos. No obstante, los que están al favor de las propuestas de Liikanen dicen que el “dolor” es justo e inevitable y se puede controlar mejor el riesgo operacional para evitar casos como los problemas recientes que está teniendo el Banco Monte dei Paschi di Siena.

Un artículo del Financial Times apoya rotundamente las propuestas del banquero central finlandés Erkki Liikanen por la dificultad en algunos casos de detectar la diferencia entre operaciones de “marketmaking” y “proprietary trading” y porque los bancos se verían obligados a volver a concentrarse en su negocio tradicional en la banca minorista, lo cual fomentaría el crecimiento económico en el medio plazo. El economista John Kay opina que se debe aumentar la regulación en las grandes industrias cuando estas empresas decidan no tener en cuenta el bien público o cuando la mala aplicación de sus propias normas (autorregulación) cause efectos negativos para el público en general. Por eso tenemos una representación política que cuenta con el poder de legislar sobre áreas de interés público. La responsabilidad de actuar de manera ética es un deber de todos especialmente de las personas están en situaciones en que su comportamiento afecta a miles, o incluso millones, de personas.

Los “Tories” (conservadores) todavía tienen tiempo para sacar estas reformas adelante, apoyándose en la tranquilidad les proporcionan la estrecha relación entre el canciller Osborne y el Primer Ministro David Cameron y los dos años antes de las próximas elecciones generales. Ahora en el Reino Unido los intereses públicos y políticos se imponen sobre los intereses bancarios.

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