Las perspectivas económicas de una Escocia independiente – Parte 1

10/06/2014 | David C. Saha, Bruegel Think Tank

Lo que está en juego
Con el referéndum sobre la independencia de Escocia programado para septiembre de 2014, el debate acerca de los efectos económicos de esta independencia se intensifica. La semana pasada los gobiernos del RU y de Escocia publicaron estudios sobre los efectos de la independencia de Escocia en las finanzas públicas. Mientras que Danny Alexander, jefe de la secretaría del Tesoro del RU argumentó que hay un “Dividendo RU” valorado en alrededor de 1.400 libras per cápita anuales, el primer ministro escocés Alex Salmond dice, basándose en los cálculos del gobierno escocés, que el “bonus de independencia” equivaldría a 2.000 libras anuales por persona.

Sobre los dividendos fiscales de la unión o la independencia
David Eiser saca a la luz lo que ha llevado a ambos gobiernos a obtener estos resultados. El gobierno escocés asume mayores ingresos petrolíferos para Escocia y un acuerdo más favorable con el RU en el reparto de la deuda nacional. Después de 2016, el informe del RU contabiliza mayores ingresos por los pagos de la deuda, una (controversial) medida por el establecimiento de los costes del establecimiento de las nuevas instituciones gubernamentales así como costes y beneficios de tres de las mayores propuestas políticas del gobierno escocés. El informe escocés, por otro lado, cuenta a favor tres desarrollos económicos positivos – un mayor crecimiento de la productividad, del empleo y la inmigración – que parecen creíbles en escala, pero no se deducen de alguna propuesta política concreta.

Charlie Jeffery enfatiza la importancia de tales estimaciones en el resultado del referéndum: el mejor predictor del voto individual es la comprensión por parte del elector de sus efectos en su vida económica. Confrontados con la pregunta de las “500 libras”, ya sea en beneficio del votante si Escocia logra la independencia, o en detrimento del votante, la mayoría de los encuestados responden que están a favor de la independencia si les beneficia y en contra, si los perjudica.

John McDermott argumenta que el “bono por la independencia” de 2.000 libras no está basado en las políticas propuestas por el Partido Nacional de Escocia (SNP), sino sencillamente en asumir que tres cosas buenas ocurrirán: Un incremento de 0,3 puntos porcentuales en la productividad, un incremento en la tasa de empleo de 3,3 puntos porcentuales y un aumento en la edad de la población escocesa en edad de trabajar. Sin estos casos positivos el futuro fiscal escocés parece menos agradable. Y mientras el “bono adicional” de ingresos fiscales sea comparado con un escenario diferente a una hipotética Escocia independiente, en lugar de una Escocia que sea parte del RU, ese bono para nada es un bono de independencia.

Martin Wolf lamenta que el debate sobre un tema tan importante se enfoque en los efectos económicos, relativamente, de corto plazo. Sobre los prospectos económicos, sin embargo, el gobierno del RU parece estar en lo correcto y de acuerdo con los resultados de los organismos independientes tales como el Instituto para los Estudios Fiscales (IFS) (el cual es bastante optimista con respecto a la trayectoria actual de la deuda del RU, pero encuentra que la deuda pública de una Escocia independiente aumentaría anualmente con respecto del ingreso nacional y pasaría del 100% del ingreso nacional en 2033-34 a menos que se apliquen agresivas políticas): La situación fiscal de Escocia a día de hoy es ligeramente peor que la del RU entero y los ingresos petroleros del Mar del Norte probablemente disminuirán. Y los planes del gobierno escocés para la economía – incremento de la productividad, de la participación de la fuerza laboral y la inmigración – no tienen garantizada su funcionalidad.

Brian Ashcroft intenta aclarar si el “Dividendo RU” existe fuera los escenarios hipotéticos al compararlos con el total de gastos administrados (TME) en Escocia con los ingresos fiscales una vez que sea independiente (incluyendo la parte de los ingresos petroleros), sin tener en cuenta los hipotéticos cambios de políticas o costes de transición. En este ejercicio mental, Escocia estaría ligeramente mejor siendo independiente en los últimos 5 años – pero por solo 193 millones de libras o sea 8 libras anuales por persona y con perspectivas negativas para el futuro.

Este artículo procede de la página web “Bruegel“. Puedes encontrar el artículo originalr en: “The economics of Scottish independence”.

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