Los efectos secundarios de la flexibilización cuantitativa ponen en duda su efectividad

23/09/2013 | John Authers – Financial Times Español

He aquí un reto para una mañana de lunes. ¿De cuántas maneras es dañina la QE? (Para los no iniciados, la QE equivale a flexibilización cuantitativa, la política del banco central de comprar bonos en un intento de estimular la economía.)

Ahora sabemos, después de que la Reserva Federal hiciera un sorpresivo anuncio la semana pasada, de que el banco central de los EE.UU. había decidido seguir a todo vapor con la QE. También sabemos, de sus esfuerzos para preparar a los mercados para salirse de la QE, la cual le gustaría abandonarla si fuera posible.

Este no es un argumento de compleja macroeconomía. El argumento más sólido en contra de la QE cuando se inició fue que la impresión de dinero necesariamente nos llevaría a la inflación. Esto no ha sucedido todavía, y en cualquier caso los gobernadores de la Reserva Federal, que en primer lugar votaron a favor de la QE, claramente no comparten ese argumento macroeconómico.

Se demuestre o no si la QE es útil para revivir a la economía, sí es una política que tiene dolorosos efectos secundarios, razón por la cual la Reserva Federal desea terminarla. Aquí tenemos una lista incompleta de ellos. Seguramente hay muchos más.

* Las quiebras se limitan de una manera ficticia
La QE se mete con el tradicional proceso capitalista de “destrucción creativa”. Quizás el ejemplo más claro está en el mercado de bonos de alto rendimiento, donde las quiebras están en un mínimo histórico.

De acuerdo con el estudio del historial de quiebras de este año realizado por Deutsche Bank, que fue analizado por este columnista en mayo, el promedio de quiebras de los últimos 10 años, vio primero una burbuja crediticia y luego una profunda depresión, ha sido de solo un 1,6 por ciento. Mirando hasta 1983, cuando el sector de bonos basura tomaba forma, el promedio de quiebra había sido del 5,3 por ciento.

Nadie está deseando la quiebra de nadie. Pero las quiebras son la manera en que el capitalismo se asegura de que no fluya capital hacia los negocios que no sean rentables. Las tasas bajas, empujadas por la QE, facilitan que las compañías en problemas cumplan sus pagos y relaja la disciplina. Al final, esto significa que las empresas merecedoras de recibir crédito no lo obtengan.

* El mercado hipotecario se distorsiona
Incluso al mercado hipotecario, al cual pretende ayudar en primera instancia, la QE le hace la vida difícil. Después del primer programa de compra, la “QE1”, el mercado de bonos respaldados por hipotecas estuvo marcado por un nivel sin precedentes de “incumplimientos” por parte de los administradores de fondos. Con la Reserva Federal sacando del mercado grandes cantidades de bonos respaldados por hipotecas, la gente no podía hacerse del aval para completar las transacciones.

* Los bancos centrales no pueden subir las tasas de interés
La QE entorpece el buen funcionamiento del mercado. Hace tiempo ya que Brasil y otros grandes mercados emergentes exportadores se quejaban de la “guerra de divisas”. Esto se debe en gran parte porque los rendimientos en EE.UU. han venido aumentando y el dólar ganaba. Pero un dólar débil empujado por la QE, hace la vida más complicada alrededor del mundo, aún en lugares impredecibles. Los bancos centrales de Noruega y Nueva Zelanda – países que poco tienen en común – están al borde de necesitar subir sus tasas. La QE en los EE.UU. lleva hacia arriba a sus divisas. El aumento de los últimos días incrementa el riesgo de que la subida de las tasas para evitar cualquier sobrecalentamiento acabe limitando las exportaciones.

* Las reformas pueden ser pospuestas
La QE también ayuda a los gobiernos a evitar los necesarios ajustes estructurales. Los rumores de su finalización, iniciados en mayo, contribuyeron a que se agudizara la devaluación de las divisas de varios mercados emergentes, siendo las de India, Turquía y Brasil las más afectadas.

Lo que parecía una crisis duradera ha podido ser evitada al menos de momento, aunque estas divisas permanecen bastante más débiles de lo que estaban en mayo. Pero lo importante es que la persistente crisis no discriminaba, aunque se enfocaba en aquellos países que tenían problemas fundamentales, en forma de grandes déficits de cuenta corriente. Esto era no solo un tema relativo a un cambio en los flujos financieros. Los flujos indiscriminados llegaron antes, ayudando a países como Turquía e India, facilitando el evitar realizar ahí cualquier acción. El posponer su finalización aumenta el riesgo de que el ajuste sea doloroso cuando finalmente llegue a su término la QE.

* Incremento en el déficit de las pensiones
Al reducir el rendimiento de los bonos, la QE se vuelve una molestia para los administradores de fondos de pensiones con beneficios establecidos. El problema de tener grandes déficits es bien conocido para los antiguos fondos de pensiones. Es menos conocido y entendido que esto último se complica debido a la bajada de las tasas de interés, ya que reducen la tasa en que los futuros beneficios pueden ser descontados – lo que lleva a que los fondos de pensiones requieran obtener más en el momento actual.

Los altos rendimientos han ayudado a los administradores de fondos de pensiones a respirar con tranquilidad. Pero todavía queda un largo camino por delante. Cualquier situación cercana a no cumplir con lo prometido a los empleados en cuanto a su plan de pensiones, es una situación en extremo incómoda. Cuanto más pronto termine mejor.

Side-effects that should call time on the QE medicine

23/09/2013 | John Authers – Financial Times English

Here is a Monday morning challenge. In how many ways is QE damaging? (For the uninitiated, QE stands for quantitative easing, the central bank policy of buying bonds in an attempt to stimulate the economy.)

We now know, after last week’s surprise announcement from the Federal Reserve, that the US central bank has decided it must keep up with QE at full throttle. We also know, from its efforts to prepare the markets for a move away from QE, that it would like to end it if at all possible.

This is not an argument about higher macroeconomics. The biggest argument made against QE when it started was that money-printing would necessarily lead to inflation. That has not happened yet, and in any case the Fed governors who voted for QE in the first place plainly did not share that macroeconomic judgment.

Whether or not QE proves useful in bringing the economy back to life, the policy has painful side-effects, which is why the Fed wants to exit. Here is an incomplete list. There are surely many more where these came from.

* Defaults are unnaturally limited
QE messes up the traditional capitalistic process of “creative destruction”. Perhaps the clearest example is in the high-yield bond market, where defaults are at a historic low.

According to this year’s study of historic default rates by Deutsche Bank, which this column explored in May, the average default rate over the past 10 years, which saw first a credit bubble and then a deep recession, has been only 1.6 per cent. Going back to 1983, as the junk bond sector was taking shape, the average default rate has been 5.3 per cent.

Nobody is wishing default on anyone. But defaults are capitalism’s way of ensuring that capital no longer flows to businesses that cannot put it to good use. Lower rates, driven by QE, make it easier for troubled companies to service their debts and loosens this tight discipline. At the margin this means that enterprises better deserving of receiving the credit do not get it.

* The mortgage market is distorted
Even in the mortgage market, which it is most directly aimed to help, QE makes life harder. In the aftermath of the first programme of buying, “QE1”, the US mortgage-backed securities market was bedevilled by an unprecedented level of “failures to deliver” by fund managers. With the Fed sucking out of the market huge quantities of mortgage-backed bonds, people could not lay their hands on the collateral needed to complete deals.

* Central banks cannot raise rates
QE muddies the trade waters. It has been a while since Brazil and other large emerging market exporters were complaining about “currency wars”. That is in large part because US yields have been rising and the dollar gaining. But the weaker dollar entailed by QE still makes life more awkward the world over, in some unlikely places. The central banks of both Norway and New Zealand – not otherwise countries with a great deal in common – are nearing the point where they will raise rates. QE in the US forces up their currencies. The rise in the past few days increases the risk that rate rises to avert any overheating at home will instead choke off exports.

* Reforms can be postponed
QE also helps governments avoid necessary structural adjustments. Taper talk, starting in May, contributed to a sharp run on several emerging market currencies, with those of India, Turkey and Brazil prominent among them.

What looked like a potential impending crisis has been averted for now, although these currencies remain significantly weaker than they were in May. But the important point is that that impending crisis was not indiscriminate. It was focused on those countries that had fundamental problems, in the form of high current account deficits. This was not solely an issue of an indiscriminate shift in financial flows. The undiscriminating flows came earlier, when they helped out countries such as Turkey and India, and made it easier to avoid necessary action there. The postponement of tapering raises the risk that adjustment will be painful when the end of QE finally comes.

* Pension deficits increase
By reducing bond yields, QE pours on the pain for defined-benefit pension fund managers. The problem of deep deficits for big old-line pension funds is well-known. It is less widely grasped that this is directly worsened by low interest rates, as this reduces the rate at which future liabilities can be discounted – and therefore requires pension funds to raise more in the present.

Higher yields have helped many pension fund managers breathe more easily. But they still have a long way to go. Any situation where many pension funds remain far short of meeting their promises to employees is uncomfortable in the extreme. The sooner it ends the better.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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