Los viajes del IMSERSO: ¿oportunidad o ruina turística?

Hace más de 30 años que, en España, los mayores pueden disfrutar de viajes a precios muy asequibles gracias a los programas de turismo del IMSERSO (Instituto de Mayores y Servicios Sociales), dependiente del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Es un servicio complementario de las prestaciones de la Seguridad Social y consiste en proporcionar, en temporada baja, estancias en zonas costeras y de interior a las personas mayores, contribuyendo así a mejorar su calidad de vida, su salud y la prevención de la dependencia. El objetivo es facilitar la incorporación de las personas mayores a las corrientes turísticas, pero también, mantener el empleo y la actividad económica en las zonas que sufren el fenómeno de la estacionalidad.

El Programa de Turismo Social cuenta con un presupuesto de casi 70 millones de euros anuales, con los que se subvenciona el 21% de los gastos (los viajeros pagan el 79%). El último plazo de comercialización antes de acabar el año se abrió el pasado mes de septiembre y lo hizo de forma escalonada, por comunidades autónomas y según el porcentaje de población mayor de 65 años de cada una. La adquisición de las plazas requiere una valoración previa de las solicitudes en la que se tiene en cuenta la edad, los ingresos mensuales del solicitante y su acompañante, la participación en años anteriores o ser familia numerosa. La presente temporada, 2018-19 cuenta con una oferta de un millón de plazas y la participación de más de 300 hoteles de toda España. Según estimaciones oficiales, la aplicación de este programa, en temporada baja, da trabajo a cerca de 90.000 personas.

Actualmente, y bajo concurso prorrogado, la gestión de los viajes de este programa la realizan dos operadoras, Mundosenior (una UTE formada por Viajes Barceló y Viajes Halcón, con casi 8.000 agencias de viajes para ventas a zonas costeras y de interior) y Mundiplan (UTE formada por Iberia, Alsa, Gowaii e IAG7, que cuenta con 8.500 oficinas para comercializar los viajes con destino a las islas, tanto Canarias como Baleares). Próximamente se convocará un nuevo concurso para las temporadas 2019-20 y 2020-21, al que está previsto que se presenten, además de las dos actuales, otras nuevas como Logitravel con Club Senior.

Según estadísticas de las propias agencias, Benidorm y las islas siguen siendo los destinos preferidos por la mayoría (en detrimento de Cataluña que ha descendido ligeramente), con precios que oscilan entre los 200 y los 300 euros por semana y en pensión completa en hoteles de cuatro estrellas. Un turista convencional pagaría, por lo mismo, unos 700 euros.

Además del Programa de Turismo Social, el IMSERSO dispone de otra modalidad, el de Termalismo, menos ambicioso, pero también muy popular. Ofrece 200.000 plazas para estancias de 10-12 días en los más de cien balnearios adheridos y en régimen de todo incluido. Su aplicación en 2019 está en peligro, o al menos sufrirá un importante retraso, ya que aún no se ha licitado el nuevo convenio cuyo plazo finaliza a final de año. El problema reside en que se precisa una modificación en los presupuestos Generales del Estado aprobados por el Gobierno del PP que no contempló, entonces, fondos suficientes.

En todo caso, el nicho del turismo senior crece en la misma medida que la demanda y el poder adquisitivo de nuestros mayores. Y es que los nuevos jubilados son más, cobran más y están mejor. Tal es así que varios turoperadores han lanzado al mercado sus propias ofertas, independientemente del IMSERSO, para las que han aumentado el rango de edad, incluso a partir de los 55-60 años.

Una tendencia que choca (o quizá sea la causa) con las quejas que actualmente han planteado algunos hoteles adheridos al programa de Turismo Social. Desde la CEHAT (Confederación Española de Hoteles y Alojamientos turísticos) ya lo han calificado de “ruina” para los hoteles que trabajan con un precio “desfasado” de 20 euros por día, una vez descontados los impuestos al Estado, frente a las fuertes inversiones que tienen que realizar. También las agencias de viajes reclaman algo más que los 12 euros que se llevan por cada reserva. En fin, lo que hace años fue una tabla de salvación para muchos agentes del sector turístico, parece que hoy se ha convertido en un problema. Nunca llueve a gusto de todos.

Autora: Elvira Calvo (19 noviembre 2018)

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