“No soy un mártir”, dice el soplón de LuxLeaks que se enfrenta a la cárcel

“No soy un mártir”, dice el soplón de LuxLeaks que se enfrenta a la cárcel

22/02/2015 | Duncan Robinson – Financial Times Español

Cuando Antoine Deltour decidió llevar a cabo una de las mayores filtraciones de información financiera de la historia, no sabía en la que se metía.

“No tenía ni idea de las consecuencias”, admite el Sr. Deltour, el francés de 28 años que sacó a la luz el LuxLeaks.

Los documentos – provenientes de la auditora PwC y que abarcan 28 mil páginas – desvelaron cómo empresas desde Ikea hasta Pepsi canalizaron dinero a través de Luxemburgo para reducir el pago de impuestos hasta un mínimo del 1 por ciento.

El Sr. Deltour, que trabajaba entonces como contable junior en PwC, se topó con los archivos en 2010 cuando buscaba documentos formativos en un disco compartido y decidió filtrarlos a un periodista francés. ¿Su motivación? “Pensé que era mi deber estimular el debate público”.

La filtración inició un escándalo global, periódicos de todo el mundo analizaron reglamentos fiscales que demostraban cómo 340 de las mayores empresas del mundo evitaron el pago de impuestos a través de arreglos amistosos con las autoridades.

No había indicios de que los arreglos fueran ilegales bajo la ley de Luxemburgo. Pero esta revelación alimentó un debate más amplio que se encendió de nuevo este mes con las revelaciones de una amplia trama de evasión fiscal en la sede suiza del banco HSBC.

También originó una frustrada moción de censura para el nuevo presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker, quien fuera primer ministro de Luxemburgo en la época en que se establecieron esos reglamentos.

Ahora el Sr. Deltour ha sido acusado de cinco crímenes, que van desde robo hasta la violación de las leyes de secreto profesional de Luxemburgo, y posiblemente se enfrenta a una pena de cárcel y una severa multa.

Pero dice que cuando entregó los documentos lo hizo para desvelar los métodos utilizados por las grandes empresas para reducir su pago de impuestos, no para avergonzarlas. “Di instrucciones precisas para no revelar el nombre de los clientes o del auditor”, dice el Sr. Deltour. “Se trataba de sacar a la luz estas prácticas, no de desvelar todo”. El periodista en cuestión prefirió no comentar esta declaración.

El Sr. Deltour se enteró de que los nombres no se habían eliminado cuando, estando en casa de un amigo, se sentó a ver un programa de actualidad en la TV francesa en la que por primera vez salían a la luz los archivos filtrados. ¿Cómo se sintió? “Sorprendido”, dice el Sr. Deltou
r.
“Descubrí que posiblemente estaba en problemas”.

Considerando el tamaño de la filtración – y cómo valora Luxemburgo su reputación de discreción en asuntos financieros – las autoridades del Gran Ducado fueron lentas en el seguimiento del Sr. Deltour. Cuatro años pasaron desde que el Sr. Deltour tomó los documentos hasta que fue imputado en diciembre.

“Cuanto más esperaba, más pensaba que no tendría problemas”, dijo el Sr. Deltour.

A diferencia de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, él no estaba escondido en una embajada sudamericana. Al contrario, estaba trabajando para la burocracia francesa en Nancy, ciudad del noreste francés – a dos horas en coche desde la ciudad de Luxemburgo.

El nivel de implicación del Sr. Deltour difiere de otros soplones, como Hervé Falciani, el ingeniero informático responsable de la filtración del HSBC, quien dice haber recibido amenazas de muerte. Por otro lado, el Sr. Deltour todavía trabaja como funcionario para el gobierno francés pero ha reducido su jornada laboral para concentrarse en su defensa legal.

El debate acerca de cómo tratar al Sr. Deltour ha dividido a Luxemburgo. Gran parte de la industria financiera del país quiere resolver cuanto antes y de la manera más discreta posible el LuxLeaks – sin hacer de él un ejemplo. “Espero que sean lo suficientemente inteligentes como para no hacer de él un Julian Assange”, dice un destacado financiero luxemburgués.

Otros, sin embargo, quieren un castigo estricto que sirva como aviso a aquellos que intenten seguir sus pasos. PwC Luxemburgo declinó hacer comentarios, pero en una declaración anterior hecha en diciembre dijo que no respondería a lo dicho por su ex empleado “quien ha admitido el robo y ha sido acusado por cinco delitos”.

En cualquier caso, las empresas todavía desean llevar sus asuntos fiscales a través del Gran Ducado. Después de suspender sus regulaciones fiscales en noviembre, las autoridades de Luxemburgo se enfrentan a un retraso de cientos de solicitudes, según una persona familiarizada con la situación.

La mayoría de los abogados predicen que el Sr. Deltour será condenado a una corta pena de cárcel – probablemente menor a dos años – así como a una multa. Pero sin casos similares en la historia de Luxemburgo, “este caso sentará precedentes”, de acuerdo con el profesor Stefan Braum, profesor de criminología en la Universidad de Luxemburgo.

Mientras otros soplones, como Edward Snowden, han expresado su deseo de cumplir una sentencia en la cárcel, al Sr. Deltour no le agrada la idea, y está juntando fondos para su defensa a través de un sitio web, “Me responsabilizo de todo”, dice. “Pero no soy un mártir”.

“I am not a martyr”, says LuxLeaks whistleblower facing jail

02/22/2015 | Duncan Robinson – Financial Times English

When Antoine Deltour decided to carry out one of the biggest financial leaks in history, he did not know what he was getting into.

«I had no idea of the consequences,» admits Mr Deltour, the softly-spoken 28-year-old French whistleblower behind LuxLeaks.

The documents – which came from auditor PwC and ran to 28,000 pages – revealed how companies ranging from Ikea to Pepsi funnelled money through Luxembourg to lower their tax bills to as little as 1 per cent.

Mr Deltour, then a junior accountant at PwC, came across the files in 2010 while searching for training documents on a shared drive and decided to leak them to a French journalist. His motivation? «I thought it was my duty to stimulate public debate.»

The leak triggered a global scandal, as newspapers from across the world gorged on tax rulings that demonstrated how 340 of the world´s biggest companies avoided tax through sweetheart deals with the authorities.

There was no suggestion the arrangements were illegal under Luxembourg law. But the disclosure fed into a wider debate which was reignited this month by the revelations of widespread tax avoidance in HSBC´s Swiss private banking arm.

It also prompted an unsuccessful vote of no-confidence in new European Commission president Jean-Claude Juncker, who had been prime minister of Luxembourg while the rulings were granted.

Now Mr Deltour has been charged with five offences, ranging from theft to breaking Luxembourg´s professional secrecy laws, and potentially faces jail and a stiff fine.

But he says when he handed over the documents, he did so to reveal the methods used by big businesses to lower their tax bills, rather than shame the companies themselves. «I gave precise instructions not to disclose name of clients or the auditor,» says Mr Deltour. «It was just to enlighten practices, but not to disclose everything.» The journalist in question declined to comment on this claim.

Mr Deltour only learnt that the names had not been blanked out when he sat down to watch the first airing of the leaked files on a French current affairs TV show in 2012 at a friend´s house. How did he feel? «I was surprised,» said Mr Deltour. «I discovered that I was potentially in trouble.«

Considering the size of the leak – and Luxembourg´s prized reputation for discretion on financial matters – the Grand Duchy´s authorities were slow off the mark in tracking down Mr Deltour. Four years passed between Mr Deltour taking the documents to his being charged in December.

«The more I waited, the more I thought I would not have trouble,» said Mr Deltour.

Unlike the WikiLeaks founder Julian Assange, he was not hiding in a South American embassy. Instead, he was working for the French civil service in the northeastern city of Nancy – a two-hour drive from Luxembourg city.

Mr Deltour´s rather low-key situation differs from other whistleblowers, such as Hervé Falciani, the computer engineer behind the HSBC leaks who claims to have received death threats. By contrast, Mr Deltour still works for the French civil service but has reduced his hours to focus on his upcoming case.

The deb
ate on how to treat Mr Deltour has split Luxembourg.
Many in the country´s finance industry want LuxLeaks resolved as quickly and as quietly as possible – without making an example of him. «I hope they have the intelligence not to make him a Julian Assange,» said one senior Luxembourg financier.

Others, however, want a strict punishment as a warning to those tempted to follow suit. PwC Luxembourg declined to comment, but in a previous statement in December said it would not respond to remarks by a former employee «who has admitted the theft and has been charged with five criminal offences.»

In any case, companies are still keen to run their tax affairs through the Grand Duchy. After suspending tax rulings in November, Luxembourg´s tax authorities face a backlog of hundreds of applications, according to one person familiar with the situation.

Most lawyers predict that Mr Deltour will be given a short sentence – probably of less than two years, with much of it suspended – as well as a fine. But with no similar cases in Luxembourg´s history, «this case is a precedent setter», according to Professor Stefan Braum, a criminal law professor at the University of Luxembourg.

While other whistleblowers, such as Edward Snowden, have expressed willingness to serve a jail sentence, Mr Deltour is less keen on the idea, and is raising funds for his defence on a website. «I fully take responsibility,» he says. «But I am not a martyr.»

Copyright &copy «The Financial Times Limited«.
«FT» and «Financial Times» are trade marks of «The Financial Times Limited».
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of «Financial Times».
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