¿Cuál debería ser el papel de un Banco Central?

Un banco central exitoso debe ser aburrido, algo así como un árbitro cuyo éxito se basa en lo poco que sus decisiones afectan al partido». Era el año 2000 y así definía Mervyn King, quien fuese gobernador del Banco de Inglaterra desde 2003 hasta 2013, lo que, a su parecer, debería ser la labor de un banco central.

Dieciséis años después de estas declaraciones, los mercados miran hacia estas instituciones para evitar desplomarse. Mucho han cambiado las cosas tras la crisis financiera que comenzó en 2008 para que alguien que debería ser un mero supervisor del mercado, un actor secundario, un árbitro, comparta apodo con una de las estrellas de la Eurocopa de fútbol del año 2012.

Ambos italianos, Mario Balotelli y Mario Draghi se han ganado el apodo de «Supermario». En el caso del presidente del Banco Central Europeo, ostenta un rol protagonista en los mercados financieros desde que se estrenó en el cargo hace ya cinco años gracias a actuaciones como la del pasado jueves, en la que sorprendió a los mercados con una importante batería de medidas en política monetaria.

Así, en un informe realizado por la gestora de fondos de inversión Deutsche AM dónde estudian la labor actual de los bancos centrales, el CIO de la firma, Stefan Kreuzkamp, alerta de que los mercados perciben a Draghi como un «superhéroe».

«Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, o al menos es lo que parecen pensar los mercados, una situación que refleja el malentendido existente sobre lo que los bancos pueden hacer y lo que no», señala Kreuzkamp.

¿CUÁL ES LA FUNCIÓN DE LOS BANCOS CENTRALES?
Entonces, ¿cuál es el la función de los bancos centrales? Su principal cometido es estabilizar los precios a través del ajuste de los tipos de interés. Es decir, elevarlos cuando hay mucho dinero en circulación para evitar que la inflación se dispare y reducirlos para introducir más liquidez cuando hay riesgos de recesión.

Sin embargo, a raíz de la grave crisis financiera que aún sigue dando sus últimos coletazos y con el objetivo de evitar una Gran Depresión, los bancos centrales se vieron obligados a estimular el mercado situando los tipos en niveles cercanos a cero y a través de la compra de activos

A diferencia del BCE –que subió los tipos de interés en 2011 y comenzó con la compra de activos en enero de 2015–, la FED actuó con rapidez e instauró tres programas de compra de deuda –2008, 2010 y 2012– que le han permitido comenzar a subir los tipos de interés desde el pasado mes de diciembre.

A pesar de que la subida de tipos fue leve –0,25%-0,50%– fue la primera desde junio de 2006 y ponía fin a época ominosa en los mercados financieros.

Este miércoles se reúne de nuevo el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) y no se prevén cambios en lo referido a política monetaria. Habrá que estar muy atentos a las declaraciones de la presidenta de la institución , Janet Yellen, para deducir cuál será el ritmo de las subidas de tipos.

Desde el pico de paro de 2010, el desempleo norteamericano se ha reducido más de la mitad hasta alcanzar el 4,9% y, por contra, las estimaciones de crecimiento tan solo alcanzan el 2,4% en 2015. En este contexto, ¿qué puede hacer la máxima institución bancaria estadounidense para potenciar el crecimiento?

En Deutsche AM consideran que la única opción que le queda a la FED es «esperar a que la economía real mejore». Los mimbres para ello están puestos. «Espero que el crecimiento económico y la productividad mejoren un poco en el medio plazo mientras los efectos colaterales de la crisis continúan remitiendo», apunta el economista jefe de Deutsche AM América, Josh Feinman.

En cambio, subraya la «gran cantidad» de medidas que pueden acometer los diferentes gobiernos para resolver los problemas estructurales de la economía, tales como «potenciar el gasto en educación, liberalizar los mercados o bajar los impuestos» entre otras medidas.

¿SE LES ESTÁ ACABANDO LA MAGIA A LOS BANCOS CENTRALES?
Tras años de protagonismo en los mercados financieros, parece que las medidas de los bancos centrales están perdiendo la influencia que ostentaron años atrás, pero hay quien opina que estos aún no han gastado su última bala.

A raíz de un estudio del premio Nobel de Economía, Paul Krugman, que desarrolla que la política monetaria convencional poco puede hacer en el «aquí y ahora», se han desarrollado teorías que defienden que a los bancos centrales aún les quedan opciones para continuar realizando su «magia».

«Si logras convencer a los hogares y a las empresas de que no solo vas a ampliar la oferta monetaria hoy, sino que lo seguirás haciendo en el futuro; aumentarán las expectativas de inflación, lo que estimulará la inversión«, concluyen los analistas de Deutsche AM.

Fuente: Europa Press (16 de marzo de 2016)

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