Papeles de Panamá: un entramado de sociedades opacas

La noticia salta a la palestra tras casi un año de investigación periodística que arranca en Alemania, donde una persona anónima ofreció “información relevante” al diario Süddeutsche Zeitung. Más de 400 periodistas del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en sus siglas en inglés) han estado investigando lo que ya se conoce como los Papeles de Panamá, once millones de documentos que revelan cómo el bufete panameño Mossack&Fonseca, en el que uno de los socios es alemán, ha inventado más de 200 mil sociedades con testaferros para que 40.000 clientes de todo el mundo puedan evadir o lavar dinero legal o ilegal.

En la lista hay 140 políticos de 50 países, entre ellos, 18 jefes de gobierno: el presidente de Argentina, el de Ucrania, los entornos de los presidentes ruso o chino, el difunto padre de David Cameron, primos del rey de Siria, el rey de Arabia Saudí o uno de los más llamativos, el primer ministro islandés Sigmundur David Gunnlaugsson que llegó al poder prometiendo luchar contra el fraude y se opuso al rescate de los bancos. La sociedad islandesa no va a perdonarle que adquiriera, con su esposa, una sociedad, Wintris Inc., en las Islas Vírgenes y en 2009, justo cuando entró en política, le vendiera la mitad por un dólar.

Tampoco se libran altos funcionarios de todo el mundo como el presidente del Comité Ético de la FIFA, Juan Pedro Damiani, o el presidente de la UEFA, Michel Platini, además de políticos, empresarios, deportistas o artistas de prestigio internacional. Entre los españoles, figuran más de 1.200 empresas, 560 accionistas, 165 intermediarios y 90 beneficiarios como la infanta Pilar de Borbón, tía del rey, Pedro Almodóvar y su hermano Agustín, Leo Messi o Micaela Domecq, esposa del comisario europeo, Miguel Arias Cañete.

En el caso de la infanta Pilar de Borbón, los Papeles han revelado que fue presidenta y administradora durante 40 años de la sociedad panameña Delantera Financiera. Fue disuelta en 2014, cinco días después de la proclamación de su sobrino, el rey Felipe VI. En la documentación también aparece Pedro Almodóvar y su hermano Agustín, ambos apoderados de la Sociedad Glen Valley registrada en las Islas Vírgenes Británicas entre 1991 y 1994; el futbolista Leo Messi que, tras ser descubierto por la Hacienda española de ocultar ingresos por derechos de imagen, habría comprado con su padre una sociedad, Mega Star Enterprise, en 2013 que sigue activa. Otra familia que aparece en los papeles son los hermanos Domecq, apoderados de la sociedad panameña Rinconada Investments, de 2005 a 2010. Micaela Domecq es la mujer de Miguel Arias Cañete.

Pero tras conocerse la noticia, la pregunta que se hace todo el mundo es ¿qué es una sociedad opaca? ¿Es legal? ¿Para qué se constituye? En principio, las sociedades “offshore” u opacas se crean fundamentalmente para pagar menos impuestos. Están constituidas y registradas en un país diferente de aquél en el que operan y suelen carecer de una actividad económica probada. Apenas requieren un mínimo o incluso ningún capital frente a los 3.000 euros exigidos para una sociedad limitada y los 60.000 de una anónima en España. Además, los trámites suelen ser rápidos y sencillos: suelen registrarse en 48 horas frente al mínimo de un mes que se tarda en registrar una sociedad anónima española. Estas sociedades offshore amparan la opacidad de sus titulares y accionistas y, además, mantienen unas tasas de tributación impositiva muy bajas o, incluso, nulas.

Por lo tanto, tener constituida una sociedad en un estado extranjero no es delito. Se instala en determinados países –paraísos fiscales– donde se pagan pocos impuestos y no les preocupa quién está detrás de ella, más allá de un administrador local. Muchas de estas sociedades offshore se instalan en países con los que no hay acuerdos para intercambiar información, como algunas islas caribeñas que, deseosas de atraer capital, donde se ofrecen estas facilidades. Es decir, son legales en la medida en que se constituyen para tener una ventaja de tributación respecto a la que se aplica en el país de origen. El problema es saber si sus titulares o accionistas están cumpliendo sus obligaciones con la hacienda nacional y si el dinero procede de actividades ilícitas o si se destina al blanqueo de capital.

El despacho de abogados de Panamá, Mossack Fonseca, ha admitido que sufrieron un ataque informático pero se defiende diciendo que los implicados no eran clientes directos. Uno de los socios, Ramón Fonseca Mora, es ministro consejero de la presidencia de Panamá pero ya había pedido una licencia para defenderse de otro escándalo, la presunta implicación de la firma con el caso Petrogas.

El escándalo está servido. El gobierno panameño parece ser que se ha ofrecido a colaborar y muchos responsables de Hacienda de diferentes países se frotan las manos pensando en el dinero que van a recuperar. En el caso de España, y ante el grito unánime de todos los partidos de la oposición, el ministerio que dirige Montoro ya está analizando en profundidad toda la información contenida en los papeles para saber quién y qué fraude fiscal se ha cometido, además de analizar en detalle las declaraciones presentadas en el modelo 720 de bienes en el extranjero. Los propios inspectores ya han anunciado que será difícil que Panamá ofrezca información sobre las sociedades opacas porque suelen cumplir a rajatabla con las normas de confidencialidad bancaria.

Autora: Elvira Calvo (5 de abril de 2016)

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