¿Qué es el interés compuesto y cómo funciona?

Más de la mitad de los españoles no entiende conceptos financieros básicos. Lo dice el Banco de España. Y uno de esos términos menos comprendidos es quizá uno de los que puede tener más impacto en tu dinero: el interés compuesto.

Lo mejor para explicar el interés compuesto es plantearse una pregunta: ¿qué preferirías, que te diesen 5.000 euros cada día durante todo un mes, o un céntimo de euro que doblase su valor cada día durante un mes?

Puede que la respuesta automática sea recibir esos 5.000 euros. Un cálculo rápido te permite saber que en 30 días recibirías 150.000 euros, una buena cifra. Pero con el céntimo de euro que doblase su valor conseguirías bastante más, tanto como 5,3 millones.

Ese es el interés compuesto. Atribuyen a Albert Einstein la frase de que el interés compuesto es la mayor fuerza del universo.

De forma muy resumida se puede explicar como la reinversión constante de los beneficios que consigues por tu dinero, de forma que cada vez obtienes intereses de un capital mayor.

La metáfora visual sería como una bola de nieve que va creciendo a medida que va bajando. Así, el capital inicial se incrementa con cada pago de los intereses recibidos, de modo que los intereses también van aumentando con el tiempo.

Con el interés compuesto el progreso de la inversión es geométrico, muy lento al principio y cada vez más acelerado.

De este modo, el interés compuesto tiene un gran impacto en el ahorro a largo plazo. Por eso, la mejor forma de sacar todo su provecho es empezar a invertir cuanto antes, por poco que sea.

Así, a medida que el ahorro va estando más años depositado en una cuenta con interés compuesto, mayores diferencias se van generando. Y además si se aportan pequeñas cantidades mes a mes de forma constante, la cantidad de dinero que se puede alcanzar a largo plazo puede ser muy interesante.

LAS VARIABLES QUE CONTRARRESTAN EL INTERÉS COMPUESTO

Sin negar las ventajas que tiene el interés compuesto, hay que ser consciente de hay algunos elementos que contribuyen a contrarrestar su potencial.

En primer lugar están los impuestos que habrá que pagar por los intereses, pero además hay que tener en cuenta la inflación y las comisiones de gestión, de mantenimiento o de inversión del producto financiero que utilices para ahorrar.

Además, las rentabilidades del 10%, 15% o 20% que puedes encontrar en los ejemplos de los artículos que puedes leer en Internet para explicar el interés compuesto son irreales. Es muy complicado encontrar un interés del 10% anual sostenido año tras año en el tiempo durante un plazo muy largo.

Una buena rentabilidad aceptable sostenida en el tiempo podría estar en el entorno del 5% anual, a lo que habría que restar el efecto de la inflación que comentábamos antes (una media del 2% al año, por ejemplo).

En cualquier caso, entender el concepto de interés compuesto es muy bueno para aprender el concepto de ahorro a largo plazo. Pero hay que ser consciente de que esa “bola de nieve” de tu dinero no crece tan rápido cuando tiene algunos enemigos en contra.

Fuente: Europa Press (3 febrero 2019)

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