¿Qué se espera de la economía española en 2019?

El nuevo año avanza y tras las típicas promesas, también aparecen los habituales interrogantes sobre cómo se desarrollarán, en todos los aspectos, los 365 días que restan. En un ejercicio de predecir el futuro, las familias tratan de gestionar su economía personal para evitar un electrocardiograma plano a nivel financiero. Se hacen previsiones, pero éstas siempre van en constante movimiento hacia la realidad y, cuando acaban juntándose, pueden no coincidir.

Para que la economía familiar vaya bien, es importante que la economía nacional también lo haga. En lo que va de siglo, el mundo ha vivido dos importantes crisis. La economía productiva y financiera ha tenido que lidiar con grandes problemas monetarios que han hecho perder parte del poder adquisitivo de la metrópoli mundial. Por si fuera poco, hay expertos que apuntan que en los próximos años las perspectivas económicas de crecimiento oscurecerán por la gran deuda que han asumido las economías desarrolladas para salir de la pasada crisis de 2008. Sin embargo, señalan que no tendrá el mismo vigor que las anteriores y más bien será una corrección del precio de muchos activos.

Doce meses por delante

El 2018 ha acabado con unos datos someramente parecidos a los que los gurús financieros anunciaron al inicio del año. Pero ¿Cómo le van a ir las cosas en materia económica y financiera a España en 2019?

En primer lugar, es importante observar cómo va a evolucionar la economía mundial y de qué modo ésta puede afectar a la riqueza española. Organizaciones multinacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional auguran que la economía global tenderá a una leve depresión en el 2019 y eso repercutirá en su PIB. Los principales lastres serán la anunciada subida de los tipos de interés por parte del BCE lo cual encarecerá los créditos, las tensiones comerciales entre EE. UU. y China, la gran deuda pública asumida por los países o la incertidumbre política que está acusando el Brexit. Por lo tanto, España no va a estar al margen de tal perjuicio y será un año de retos. No obstante, dejando de lado este entramado global de circunstancias, veamos que afectará directamente a la economía española.

El crecimiento de la economía española va a seguir siendo robusto, pero no según lo esperado. Recientemente, el Ministerio de Economía y empresa afirmó que la previsión de crecimiento del PIB en 2019 será del 2,2%, habiéndose corregido una décima respecto a la anterior previsión. Es dato positivo de crecimiento. Sin embargo, desde el año 2015, el PIB español había estado creciendo por encima del 3%.

Por otro lado, se estima que la inflación será del 1,8%, un dato optimista pero que estará especialmente condicionado por el precio del petróleo, el cual arrastra un balance muy negativo desde mediados de 2018.

Otra circunstancia a tener en cuenta, en relación a la salud financiera del país, es el paro. El pasado año cerró con una tasa media del 15,5% y para el 2019 las previsiones son de acabar el año con una tasa del 14%. Este cambio es moderado si se contextualiza con las últimas cifras de descenso de paro que ha ido acumulando España desde el 2012, año en el que tocó techo con una tasa del 25,77%. Uno de los motivos que explica una previsión tan cautelosa en el descenso de la tasa de desempleo viene por la noticia de que varias multinacionales españolas anunciaron en los últimos meses un recorte en sus plantillas. En conjunto supondrán 13.500 puestos de trabajo.

Siguiendo con los indicadores macroeconómicos, ¿Cómo quedará la deuda pública española este año? Actualmente es casi del 100% del PIB, es decir, de 1,2 billones de euros. Es un dato que suena alarmante. Sin embargo, analizándolo en un contexto global, muchas grandes economías se han endeudado tras la crisis financiera de 2008. Por ejemplo, la deuda pública de Italia respecto al PIB es del 131% y la de Grecia del 178%.

¿A qué se debe este empeoramiento?

El Banco de España ha explicado que 2018 ha sido un año turbulento a nivel mundial en materia económica. El año 2017 cerró con un balance muy positivo de los mercados financieros. Los valores de las acciones subieron muy por encima de lo que se cree que debería haber sido. Por ejemplo, en diciembre de 2017 el precio de un bitcoin llegó a los 17.000 euros. A día de hoy tiene un valor de 3.100 euros. Otro ejemplo son las acciones de Apple que, habiendo alcanzado un valor máximo de 232 dólares en octubre del pasado año, ahora tienen un valor de 150 dólares. Es decir, el precio de la acción ha bajado un 35%.

Otro factor, del que hace especial hincapié el Banco de España, es la subida del precio del petróleo. Un precio más alto implicará un mayor coste en la producción de bienes y servicios y, por lo tanto, tendrá un impacto muy negativo sobre las exportaciones y sobre el gasto de las familias y las empresas.

En definitiva, parece que el año 2019 va a tener muchos retos por delante a nivel económico. Las cifras no son negativas, pero al ser comparadas con los datos de los últimos tres años se observa una calma en el crecimiento. No obstante, habrá que esperar para ver cómo evoluciona la economía española y si, por tanto, las previsiones eran acertadas.

Autor: Daniel Moreno (15 enero 2018)

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