¿Qué tal un poco de ayuda para la generación del alquiler?

19/07/2014 | Katie Morley – Financial Times Español

Un informe publicado esta semana explica el malestar económico que los adultos jóvenes han estado sintiendo por años.

La crisis financiera y la recesión los ha golpeado más fuerte que a cualquier otra generación, de acuerdo con el Instituto para los Estudios Fiscales. Sus ingresos reales cayeron más rápidamente, limitando su capacidad de gasto y ahorro.

Así como sus ingresos reales cayeron, los costes de la vivienda aumentaron. La mayor parte de la atención se ha centrado en los precios de la vivienda. Pero así como un joven de 25 años tiene la mitad de las probabilidades de poseer una vivienda que su similar de hace dos décadas, un tema más inmediato para muchos jóvenes es la renta.

El inquilino promedio ahora destina el 28 por ciento de su salario al alquiler, algo menos del nivel máximo recomendado, de acuerdo con la Fundación Joseph Rowntree. El coste de la vivienda ha aumentado tanto que los menores de treinta años que viven solos han experimentado una caída del 17 por ciento en sus ingresos desde 2008 después de descontar el coste del alquiler. Aquellos adultos jóvenes que aún viven con sus padres (una cuarta parte del total) vieron caer un 8 por ciento sus ingresos disponibles.

Estos problemas de vivienda se han venido formando durante mucho tiempo. Durante muchas décadas la falta de viviendas y unas leyes urbanísticas pasadas de moda limitaron la construcción de viviendas e inflaron su precio. El mercado de la vivienda del Reino Unido se ha convertido en una aspiradora, absorbiendo el patrimonio de los jóvenes y transmitiéndolo a los bolsillos de las generaciones adultas ricas.

Asociado con la financiarización de la vivienda, los hogares dejaron de ser un lugar para vivir y se convirtieron en inversiones y pensiones, esto significa que muchos jóvenes, incluyendo a muchos con trabajos bien remunerados, estarán entrampados viviendo de alquiler en viviendas privadas durante la mayor parte de sus vidas.

Cuando tuiteé este tema me respondieron que dejara de obsesionarme con comprar mi primera vivienda. “La gente solo necesita un lugar donde vivir”, me dijeron. ¿Importa si el lugar es rentado o propio?

No pude estar más de acuerdo. Esto no se trata de unirse a las filas de dueños de viviendas. Se trata de tener un lugar decente donde vivir. Si hay una obsesión “injustificada” acerca de que los jóvenes posean una vivienda esto es un poco sorprendente, dado que la experiencia de alquilar es bastante mala para muchos.

El número de viviendas privadas en alquiler se ha incrementado en un 63 por ciento desde 2001. El gobierno debe revisar este creciente mercado para proveer a millones de arrendatarios en el Reino Unido de un hogar realmente seguro.

Una correcta protección contra el aumento de la renta y la constante amenaza de desahucio sería un alivio psicológico y práctico para los arrendatarios. Y no necesitaría ir en contra de los caseros; siempre y cuando los contratos con aumentos acordados proveyeran ingresos seguros y constantes y menos viviendas vacías.

Los depósitos son un importante motivo de estrés para los jóvenes que alquilan. El depósito promedio de alquiler es mayor que los ahorros de toda la vida de la mayoría de los jóvenes. Pero la ley favorece a los caseros. Cuando se termina un contrato el casero puede fácilmente retener grandes partes del depósito por daños y comisiones de salida, forzando a los anteriores arrendatarios a pasar por tres meses de procesos de arbitraje. Los caseros deberían probar que están utilizando correctamente este dinero, en lugar de solo quedarse con él porque pueden.

Hace dos años desalojé un piso en un bloque de apartamentos en los límites de la City e injustamente me retuvieron por daños 1.500 libras de mi depósito.

El casero utilizó el dinero para sustituir la cubierta de la cocina, un sofá, y pintar las paredes. Meses después visité el piso y encontré que el agente del casero no había remplazado ninguno de los objetos “dañados”, ni pintado las paredes. A través del arbitraje logré que me devolvieran mi dinero, pero descubrí que otros arrendatarios que habían sufrido similares retenciones de depósitos se habían marchado sin reclamar.

Por supuesto no todos los caseros son deshonestos. Pero en conjunto están ganando 95 millones de libras anuales por los intereses generados por los 5 mil millones de libras retenidas en los programas de depósitos de los arrendatarios en todo el Reino Unido.

Pero ¿de quién es este dinero? Los programas de depósitos deberían transformarse en programas de ahorros libres de impuestos para dar a los jóvenes la oportunidad de ganar intereses por su dinero, tal y como el grupo Generación Renta propondrá la próxima semana.

El gobierno está, aunque sea tarde, intentando animar la construcción de viviendas. Parcialmente ha remodelado el proceso de planificación. Pero estas medidas tardarán años, si no décadas, para tener algún impacto duradero. Mejorar el destino de los arrendatarios podría hacerse más rápido, apenas costaría y tendría más efectos inmediatos para los jóvenes.

How about some help for Generation Rent?

07/19/2014 | Katie Morley – Financial Times English

A report published this week helped explain the economic pain that young adults have been feeling for years.

The financial crisis and the recession hit them harder than any other generation, according to the Institute for Fiscal Studies. Their real incomes dropped at a faster rate, hampering their power to spend and save.

Just as real incomes have fallen, housing costs have soared. Most of the attention has focused on house prices. But since a 25-year-old today is about half as likely to own a home as someone of the same age two decades ago, a more pertinent issue for many young people is rents.

The average tenant is now forking out 28 per cent of their salary on rent, just below the maximum affordable level, set by the Joseph Rowntree Foundation. Housing costs have become so extreme that under-thirties living alone have experienced a 17 per cent drop in income after housing costs since 2008. Those young adults still living with parents (about a quarter of us) saw their disposable incomes drop by 8 per cent.

These housing problems have been long in the making. Over several decades, a lack of building and outdated planning laws have artificially limited housing supply and inflated prices. The UK housing market has morphed into a generational hoover, sucking in wealth from the young to line the pockets of wealthier older generations.

Coupled with the financialisation of housing, where homes ceased to be just places to live and became investments and pensions, this means many young people, including many with well-paid jobs, will be stuck in private rented accommodation for much of their lives.

When I took to Twitter with these concerns, I was told to stop obsessing about getting on the housing ladder. “People just need somewhere to live,” I was told. What does it matter whether that place is rented or owned?

I couldn’t agree more. This isn’t about joining the ranks of homeowners. It’s about having somewhere decent to live. If there’s an “unjustified” obsession around home ownership among the young it’s hardly surprising, given that the experience of renting is utterly miserable for so many.

The number of households renting privately has increased by 63 per cent since 2001. The government must overhaul this growing market to provide millions of tenants in the UK with genuinely secure homes.

Proper protection from rent rises and the constant threat of eviction would provide huge psychological and practical relief for renters. And it need not hurt landlords; as longer tenancies with agreed rent hikes would provide a more reliable income stream and fewer voids.

Deposits are a major stress point for young renters. The average rental deposit is worth more than most young people’s lifetime savings. But the law favours the landlord. When a tenancy ends, landlords can easily retain chunks of the deposit for damages and exit fees, forcing former tenants to go through a three-month arbitration process. Landlords should have to prove they are making proper use of this money, rather than just hanging on to it because they can.

Two years ago, I vacated an apartment block on the fringes of the City and had £1,500 of my deposit unfairly withheld for damages.

The landlord took money for a kitchen worktop, a sofa, and the repainting of walls. I revisited the flat some months later to find that the letting agent had not replaced any of the allegedly “damaged” items, nor repainted the walls. I won back my money through arbitration, but I discovered that a number of other tenants facing similar ransom demands had left without a fuss.

Not all landlords are dishonest, of course. But collectively, they are earning £95m a year in interest payments from the £5bn of tenants’ money held in deposit schemes across the UK.

Excuse me, but whose money is this? Deposit schemes should be transformed into tax-free savings schemes to give young people the chance to earn interest on their money, as action group Generation Rent will advocate next week.

The government is, belatedly, trying to encourage more homebuilding. It has partially overhauled the planning process. But these measures will take years, if not decades, to have any lasting impact. Improving the lot of tenants could be done much more quickly, would cost hardly anything and be far more immediately beneficial for young people.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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