Qué tipo de economista eres, ¿de agua dulce o agua salada?

25/04/2015 | Europa Press – Europa Press Español

La crisis económica de 2008, definió aún más la brecha que separa a los economistas de corte neoliberal de los neokeynesianos. Como la marea, los ciclos económicos suben y bajan, pero no con las mismas consecuencias.

La constante lucha por imponer los postulados que rigen cada una de estas corrientes económicas, llevó a Robert E. Hall en 1976 a clasificar metafóricamente con el término de agua dulce y agua salada a los dos grupos de investigación macroeconómica.

De esta forma y basándose en los lugares donde se asentaban las escuelas, asignó el nombre de economistas de agua salada a los Keynesianos, ya que los principales centros de investigación se encuentran en Harvard, MIT, Princeton y Stanford, todos ellos en la costa, al lado de los grandes mares. En cambio los de agua dulce como Pittsburgh, Chicago, Rochester y Minneapolis, bordeando los grandes lagos de EEUU, son los que abogan por un libre mercado.

La quiebra de wall street pilló por sorpresa a los economistas de agua dulce, cuestionando las bases sobre las que se asentaba el mayor crecimiento económico de la historia. Es ahí cuando llegaron los salados predicando sus políticas intervencionistas.

Si dibujáramos un gráfico, los salados siempre estarían en la parte alta, en los máximos y donde los Estados se retiran para ceder paso a la oleada de grandes beneficios. No obstante, tal y como dijo uno de ellos, Milton Friedman, “solo una crisis, -real o percibida- da lugar a un cambio verdadero”. Es ahí, en esas hecatombes económicas cuando se pone en duda si los mercados son tan perfectos y, como si de las cenizas resurgieran, aparecen los salados predicando políticas expansionistas.

A lo largo de estos seis años de crisis económica y pese a los planes de austeridad impuestos por la troika, las instituciones financieras han acabado apostando por las políticas expansivas de las que tan partícipe es el nobel de economía, Paul Krugman. Sin ir más lejos, la última medida del BCE, la expansión cuantitativa,(QE) de sus siglas en inglés, es una de ellas.

No obstante, en un artículo publicado por este economista en El País, Krugman destaca su enorme preocupación por la trayectoria de Europa, cuyo PIB real per cápita aún sigue siendo inferior al de 2007. Así mismo, insta al viejo continente a cambiar de táctica, haciendo hincapié en la necesidad de ser más Keynesiano y más salado.

“Nos habría ido mucho mejor si nos hubiésemos quedado con la macroeconomía de antaño, que está mejor que nunca”, subraya.

 

What type of economist are you: fresh water or salt water?

04/25/2015 | Europa Press – Europa Press English

The 2008 economic crisis defined the breech that separates the neoliberals from neo-Keynesians even further. Just like a tide, economic cycles come and go, but not with the same consequences.

The constant battle for imposing the hypothesis that govern each economic school of thought made Robert E. Hall in 1976 metaphorically classify the two macroeconomic research groups with the terms fresh water and salt water.

Therefore, based on where the school are located, the assigned the name salt water to the Keynesians since their main research centers are found in Harvard, MIT, Princeton and Stanford, all of them on the coast close to the ocean. On the other hand, fresh water is found in place like Pittsburgh, Chicago, Rochester and Minneapolis, which boarder the Great Lakes in the U.S., who are in favor of a free market.

The crash on wall street caught may sweet water economists off guard, thereby questioning the basis on which the greatest economic growth in history was formed. That´s when the salt water group showed up preaching that interventionist policies.

If we drew a graph, the salt water group would be at the top, at the highest point and where nations step back and give way to the wave of big profits. However, just as one from that group once said, Milton Friedman, “only in times of crisis, -real or perceived- gives way to true change”. It´s there in those economic catastrophes when one really doubts if markets are so perfect and, as if from rising from the ashes, the salt water economists appear preaching expansionists policies.

Over the last six years of economic crisis and in spite of the austerity plans imposed by the troika, the financial institutions ended up implementing expansionist policies that the Economics Nobel prize winner Paul Krugman is so in favor of. Without going much further, the latest measure put in place by the ECB, quantitative easing (QE) is one of them.

However, in an article published by the newspaper El Pais, Krugman stated his enormous preoccupation with the direction of Europe, where real GDP per capita is still below where it was in 2007. In that sense, he insists the old continent needs to change tactics, while stressing the need to be more Keynesian and more “salty”.

“We would have come out much better if we would have kept our old macro-economy, which is better than ever,” he added.

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