Que vengan los frikis – las finanzas no son lugar para extrovertidos

Que vengan los frikis – las finanzas no son lugar para extrovertidos

25/04/2013 | – Financial Times Español

A comienzos de este mes, en dos días diferentes, el precio del oro sufrió la mayor caída en 30 años. Ninguna de las caídas tuvo una explicación lógica. Los comentaristas han dado explicaciones de por qué el metal se vendió tanto pero ninguna de ellas se sostiene. El oro se convierte tradicionalmente en un refugio cuando las cosas se supone que van a ir mal, pero el precio del oro cayó a la vez que el S&P 500, el índice líder bursátil de EE. UU. y los intereses a 10 años de los Bonos del Tesoro estadounidense.

Es difícil evitar la conclusión de que los inversionistas en oro vendían porque otros inversores lo estaban haciendo – en otras palabras, el instinto de seguir a la manada se apoderó del mercado. Hasta que los economistas y reguladores sean capaces de incorporar a sus modelos y reglas el hecho de que los seres humanos se comportan de esta manera, nuestra forma de entender la crisis financiera – y nuestra habilidad para evitar otra – continuará siendo limitado.

Afortunadamente, muchas autoridades intentan mejorar los regímenes supervisores que resultan inadecuados para salir de la crisis y están incluyendo el «comportamiento humano en economía» en los parámetros de sus controles. En el Reino Unido la recién creada Autoridad de Conducta Financiera (FCA en inglés) (cuyo único objetivo es: proteger y aumentar la confianza en el sistema financiero del Reino Unido) se ha comprometido a analizar cómo se comporta la gente para intervenir en los mercados con “más eficiencia, y de nuevas formas”. El Director General de la FCA, Martin Wheatley, cree que incluir el comportamiento humano en economía ayudará a distinguir mejor los problemas potenciales y a elegir soluciones adecuadas.

Los problemas en los que se ha centrado la FCA no son, hasta ahora, del orden de los que derribaron a Lehman Brothers o Long Term Capital Management. Ha elegido empezar por los problemas diarios en cualquier ámbito de los servicios financieros.

¿Por qué los consumidores se comportan de maneras irracionales, por ejemplo, prefiriendo tarjetas de crédito que ofrecen bajas tasas de interés solo durante un periodo inicial, que luego cambian a altas tasas y recargos? El regulador se ha apoyado en la investigación del comportamiento para proporcionar consejos prácticos de cómo los negocios pueden escribir cartas a sus clientes de manera que realmente sean leídas (poniendo lo importante al principio y eliminando la palabrería).

Pero este cambio sugiere un enfoque totalmente diferente por parte de un regulador posterior a la crisis para entender el comportamiento del consumidor y de los corporativos, uno que intenta incluir en sus evaluaciones el hecho de que el ser humano no hace elecciones de manera calculadora.

Sin embargo, el incorporar estos puntos de vista pasará por un camino
lleno de dificultades.
Como el FCA admite, diseñar e implementar `soluciones basadas en el comportamiento humano` no es sólo algo nuevo, sino que también requerirá de extensas pruebas e investigaciones.

Hay un gran obstáculo. Parece ser lo correcto analizar la manera en que la gente se comporta para ayudarnos a entender por qué los mercados financieros hacen lo que hacen. Pero esto tiene menos que ver con las elecciones basadas en el comportamiento humano y más con la personalidad de quien elige operar en ellos. Hay evidencia convincente de que la gente que se siente más atraída por las áreas arriesgadas de los servicios financieros son precisamente aquellas menos apropiadas para evaluar el riesgo. Susan Cain publicó recientemente el libro «Quiet» donde cita una serie de estudios que sugieren que los extrovertidos tienden a sentir atracción por las áreas de banca de inversión, negocios y mercados por sus altas remuneraciones. Y, lo que es preocupante, esta gente extrovertida también tiende a ser menos efectiva, que sus colegas más introvertidos, para poner en equilibrio oportunidades y riesgos.

La Sra. Cain cuenta la historia de Vicent Kaminski para enseñar qué puede ocurrir en una empresa cuando los que toman riesgos de manera agresiva disfrutan de una posición más alta en referencia a los introvertidos que son más precavidos. El Sr. Kaminski trabajó como director ejecutivo de investigaciones de Enron, la compañía del sector de la energía que quebró en 2001. En aquel puesto, repetidamente intentó dar la voz de alarma por los negocios en los que se estaba metiendo la empresa que, según él, amenazaban su supervivencia. Cuando sus superiores no le escucharon, se negó a firmar este tipo de transacciones. ¿La consecuencia? Se le quitó la autoridad para revisar los negocios de la compañía.

Cuando la crisis financiera comenzó en 2007, el Sr. Kaminski fue entrevistado por el Washington Post, ahí avisó que los “demonios de Enron” no habían sido exorcizados. En particular, se quejaba de que muchos de los que entendían los riesgos que los bancos estadounidenses estaban tomando eran ignorados debido a su personalidad. También dijo: “El problema es que, por un lado, se tiene a un hacedor de milagros que está haciendo ganar a la compañía carretadas de dinero y es tratado como superestrella, y por el otro lado está el friki introvertido. Así que ¿quién piensas que va a ganar?”.

Según la Sra. Cain investigaciones recientes sugieren que puede haber incluso un “gen extrovertido” – uno que regula la producción de dopamina – el cual está asociado con una particular versión de extroversión `busca-emociones` y que es un indicador altamente confiable de inclinación a tomar riesgo financiero.

Hace 15 años, en el encuentro anual de su compañía de inversiones Berkshire Hathaway, Warren Buffet dijo que el éxito en los negocios no depende del coeficiente de inteligencia. “Una vez que tienes una inteligencia normal, lo que se necesita es temperamento para controlar los impulsos que meten a otra gente en inversiones de riesgo”.

Desde la crisis, a menudo se sugiere que los mercados financieros necesitan menos testosterona. Pero, quizás, lo que en realidad se requiera sea menos dopamina.

Call in the nerds – finance is no place for extroverts

25/04/2013 | Sarah Gordon – Financial Times English

Earlier this month, on two separate days, the gold price fell the most it has in 30 years. Neither drop had solid foundations. Commentators have come up with a range of esoteric explanations as to why the metal sold off so sharply, but none of them holds much water. Gold is traditionally a haven when things elsewhere are going wrong, but the gold price fell at the same time as the S&P 500, the leading US share index, and the yields on 10-year US Treasury bonds.

It is hard to escape the conclusion that gold investors sold off because other investors were selling – in other words, herd instinct kicked in. Until economists and regulators are able to incorporate into their models and rules the fact that human beings behave in such ways, our understanding of the financial crisis – and our ability to avoid another one – will remain limited.

Fortunately, many authorities, driven to tighten up inadequate supervisory regimes in the wake of the crisis, are trying to include more behavioural economics in their oversight. In the UK the newly minted Financial Conduct Authority (single objective: protecting and enhancing confidence in the UK financial system) has committed to analysing how people behave in order for it to intervene in markets “more effectively, and in new ways”. The FCA’s chief executive, Martin Wheatley, believes that behavioural economics will help it to assess potential problems better and to choose more appropriate remedies.

The problems the FCA has chosen to focus on are not – so far at least – of the order of what brought down Lehman Brothers or Long Term Capital Management. It has chosen to start by looking at some everyday financial services problems in a different way.

Why do consumers behave in ways that are not obviously rational – for example, preferring credit cards with low teaser rates for an initial period, then very high rates and charges after that? The regulator has already drawn on behavioural research to provide sensible advice on how businesses can write letters so that their customers will actually read them (putting bullet points at the top of the letter and cutting the waffle).

But this change suggests a radically different approach by a post-crisis regulator to understanding consumer and corporate behaviour; one that tries to include in its assessments the fact that human beings do not make choices in a calculated way.

However, incorporating these insights will be fraught with difficulties. As the FCA itself admits, designing and implementing “behaviourally informed remedies” is not only new, it will require extensive testing and research.

There is a bigger obstacle. It feels intuitively right that we should be analysing the way people behave in order to help us understand why financial markets do what they do. But this may have less to do with behavioural choices and more to do with the personalities that choose to operate in them. There is a compelling body of evidence suggesting that the people most likely to go into the riskier areas of financial services are precisely those least suited to judging risk. Susan Cain’s recently published book Quietcites a series of studies that suggest that extroverts tend to be attracted to the high-reward environments of investment banking, deals and trading. And, troublingly, these outgoing people also tend to be less effective at balancing opportunity and risk than some of their more introverted peers.

Ms Cain tells the story of Vincent Kaminski to show what can happen to a business when aggressive risk-takers enjoy too high a status relative to more cautious introverts. Mr Kaminski served as managing director of research for Enron, the energy company that filed for bankruptcy in 2001. In that rol
e, he repeatedly tried to sound the alarm about the company entering into business deals that, he thought, threatened its survival.
When his superiors would not listen, he refused to sign off on these transactions. The consequence? He was stripped of his power to review company-wide deals.

As the financial crisis began to flower in 2007, Mr Kaminski was interviewed by the Washington Post. He warned that the “demons of Enron” had not been exorcised. In particular, he complained that many who understood the risks that the US banks were taking were ignored because of their personality style. He said: “The problem is that, on one side, you have a rainmaker who is making lots of money for the company and is treated like a superstar, and on the other side you have an introverted nerd. So who do you think wins?”

Recent research, according to Ms Cain, suggests that there may even be an “extrovert gene” – one that regulates production of the hormone dopamine – which is associated with a particularly thrill-seeking version of extroversion and is a strong predictor of financial risk-taking.

At the annual meeting of his Berkshire Hathaway investment vehicle 15 years ago, Warren Buffett said that success in business does not depend on IQ. “Once you have ordinary intelligence, what you need is the temperament to control the urges that get other people into trouble in investing.”

It has often been suggested, since the crisis, that what financial markets need is less testosterone. In fact, perhaps it is less dopamine.

Copyright &copy «The Financial Times Limited«.
«FT» and «Financial Times» are trade marks of «The Financial Times Limited».
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of «Financial Times».
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