¿Qué significa un Euríbor negativo?

El euríbor es el precio al que se prestan el dinero los bancos europeos entre sí para financiar sus operaciones. Este índice a un año sirve, además, para fijar el tipo de los créditos hipotecarios, es decir, es la principal referencia para calcular el tipo de las hipotecas a interés variable. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el euríbor a un año es el utilizado en más del 90% de las hipotecas en España.

Para hacernos una idea, en julio de 2008, en plena crisis financiera mundial, el euríbor alcanzó el 5,393%. A partir de esa fecha, empezó a bajar y desde agosto de 2012, se encuentra por debajo del 1%.

Ahora bien, ¿por qué baja el euríbor? En realidad se trata de un “castigo” que el Banco Central Europeo impone a los bancos por guardar su dinero o prestárselo entre ellos en lugar de conceder créditos a los ciudadanos, lo que favorecería el consumo y la inversión y elevaría la inflación en la zona euro, tocada -entre otras cosas- por el desplome del petróleo y otras materias primas en los mercados internacionales.

En el mes de febrero que acaba de terminar, el valor medio del euríbor a un año se ha situado en el -0,008% frente al 0,255% del mismo mes el año pasado. Es decir, un valor negativo que perjudica a bancos e inversores y que beneficia a las personas hipotecadas, porque tendrán que pagar menos. A algunos, incluso, les lleva a pensar que los bancos deberían pagar por haber prestado dinero.

Sin embargo, cuando se contrata un préstamo hipotecario, las entidades suelen añadir al euríbor un diferencial que actualmente oscila entre el 0,5% y el 2%. La suma de ambos fija el interés final que se añade a la amortización del capital prestado. Sólo se dejarían de abonar intereses en el caso de que, al revisar las condiciones de la hipoteca, cada seis meses o cada año, el diferencial -arrastrado por el euríbor negativo- se hundiera a nivel negativo. Para eso, el euríbor debería estar al menos en 3 puntos negativos, algo que, realmente, es difícil que ocurra.

También es difícil que suba: la economía europea está tocada y su débil recuperación hace impensable aumentar los tipos oficiales de interés: el BCE, que quiere que los europeos -bancos y ciudadanos-, movamos dinero, ¡tiene la última palabra!

Autora: Elvira Calvo (03 de marzo de 2016)

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