Sin Gobierno … ¿Se puede crecer?

Ha pasado un mes y medio desde las elecciones generales del 20 D y seguimos sin gobierno. Tenemos uno en funciones pero parece más preocupado por conseguir apoyos que por gobernar, pendiente de lo que hace el resto de partidos políticos o buscándose salidas dignas. Y mientras, ¡la casa sin barrer!

En el día a día, puede que el ciudadano medio no note, en su entorno, que tenga un gobierno en funciones, por eso la pregunta que nos hacemos hoy es: ¿realmente nos afecta no tener un gobierno formado después de mes y medio de las elecciones? He aquí cuatro perspectivas con las que podrás sacar tus propias conclusiones:

Tengo una amiga que trabaja en el sector turístico, concretamente en una empresa certificadora de calidad que mantiene un acuerdo con el Ministerio de Industria, Energía y Turismo mediante el cual, a través de una subvención, el Estado es propietario de la marca aunque la gestión corresponda a su empresa. Ese acuerdo vence dentro de un mes… y aún no saben con qué gobierno tienen que negociar el próximo convenio que les permita seguir ejerciendo su labor. El estado general de la empresa (de la que dependen 14 empleados directos más 7 empresas auditoras y más 2.000 empresas certificadas) es lógico: incertidumbre.

Xavier es un empresario catalán, propietario de dos fábricas en Tarragona. Necesitaría ampliar negocio pero ahora mismo no puede hacerlo por la indecisión política. Dice que “la inversión se ha parado y algunas compañías están saliendo de Cataluña (y no solamente por el tema de independencia). No se sabe lo que va a pasar en los próximos meses”. Él y otros empresarios asisten perplejos a los últimos acontecimientos desarrollados por los partidos políticos. Hace unos días, el Rey ha mandado formar gobierno al líder del PSOE y éste, Pedro Sánchez, ha anunciado que necesita un mes. ¿Un mes más? ¿Negociar a estas alturas de la película? El nuevo gobierno que se forme tendrá que tomar decisiones que marcarán el rumbo de la política y de la economía. ¡Lo necesitamos ya! Un rumbo que nos permita a todos ser iguales, sentirnos cómodos y que facilite el diálogo y la estabilidad.

A nivel europeo, Bruselas ha pasado del “no interferir en el proceso de formación de Gobierno en España” a mirarnos de reojo como diciendo “ya está bien”. Está en juego saber quién gobernará la cuarta economía del euro los próximos cuatro años, qué hará con los objetivos de déficit y con las reformas ya iniciadas. La Comisión Europea ha mejorado las previsiones de crecimiento de la economía española pero ha advertido de los riesgos que la parálisis política supone para la recuperación porque siguen haciendo falta medidas adicionales para cumplir con el déficit público (un 3%). Su presidente, Jean Claude Junker, ha pedido a España que “esté a la altura”. Por lo tanto, el ejecutivo comunitario confía en España y, de hecho, ha mejorado sus estimaciones para el PIB y el empleo. Hemos mejorado, sí, pero necesitamos avanzar. Y los riesgos se derivan principalmente de la incertidumbre que rodea la formación de un nuevo gobierno. Ni China, ni el precio del petróleo ni los mercados emergentes. Europa necesita conocer ya las líneas políticas que regirán España en los próximos cuatro años.

Internacionalmente, una de las premisas que tienen en cuenta los inversores es el riesgo asociado. Todas las inversiones tienen riesgos, crediticios o de inflación, pero si a estos les sumamos el riesgo geopolítico, la fuga de capitales puede ser desastrosa. ¡España necesita seguridad jurídica, inversiones y empleo!

Supongo, si has leído hasta aquí, que ya no tengas dudas sobre la urgencia de formar un nuevo gobierno…

Autora: Elvira Calvo (10 de febrero de 2016)

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