Sociedades desiguales en un mundo más igualitario

25/01/2014 | Tim Harford – Financial Times Español

“Las 85 personas más ricas del mundo – que juntas controlan tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial junta – podrían meterse apretujados todos en un autobús de dos pisos”. theguardian.com, enero 20 de 2014.

¿Un solo autobús de dos pisos? ¿Es diferente a uno de solo un piso?
Oh, no seas malo. Esta frase viene de The Guardian, que la atribuye a la organización caritativa para el desarrollo global Oxfam, que a su vez cita un informe del banco Credit Suisse – y yo debería dejar en claro que ni Oxfam ni Credit Suisse tienen nada que ver con autobuses. Creo que eso es lo que en este negocio llamamos “información llamativa”.

Una imagen sorprendente, sin embargo.
Sí, pero una que está distorsionada. En el mismo tono, aquí tienes una imagen surrealista que he inventado: mi hijo pequeño controla más riqueza que los 1,5 mil millones de personas más pobres del planeta.

¿Acaso tiene un tío rico?
No, pero no tiene deudas. Eso equivale a una riqueza nula. Las personas más pobres tienen más deudas que bienes; su riqueza es menos que nula. Es difícil conocer exactamente cuanta gente está en esa situación – se sobreentiende que la información no es fiable. Pero, James Davies, Anthony Shorrocks y Rodrigo Lluberas, académicos que trabajaron en el informe de Credit Suisse, sugirieron en otra ocasión que el 10 por ciento más pobre tiene deudas significativas.

Esto suena como algo embaucador.
El argumento embaucador no es mío. Oxfam y The Guardian están claramente enfocados en llamar la atención hacia qué tan ricos son los muy ricos. Pero hay algo endeble en este razonamiento que a la vez permite concluir que mi hijo pequeño es más rico que los 1,5 mil millones de personas más pobres juntas. En esta medida, también es más rico que el endeudado graduado de la Escuela de Negocios de Harvard. Como señala Credit Suisse, el “capital humano” o la capacidad de generar ingresos no están incluidos en el análisis.

OK, entonces la historia del autobús de dos pisos es extrañamente divertida. Pero señala una verdad importante: la desigualdad económica está creciendo rápidamente.
Es por eso que el interés de Oxfam en todo esto es curioso. El argumento principal de Oxfam es que en muchos países la diferencia entre los ingresos de los ricos y los pobres se está ampliando, lo que es cierto. Dice que esto es consecuencia y provoca comportamientos que solo buscan rentabilidad – las élites moldean las reglas adecuándolas a ellas mismas. Esto es posible. Si quieres hacer mucho dinero en este mundo es de gran ayuda tener un gobierno amistoso que te dé un monopolio.

¡Entonces Oxfam está en lo correcto!
Excepto que no queda claro que esto sea un asunto de desarrollo global inmediato. Viendo al mundo como un todo, la desigualdad de los ingresos no parece estar creciendo y quizás esté disminuyendo un poco. Los detalles concretos dependen de cómo se midan las cosas pero el argumento central es que algunos países con ingresos medios o países pobres muy poblados – Brasil, India y China, pero también los similares a Turquía, Indonesia y Nigeria – han estado creciendo más rápido que los países ricos. Esto supera el efecto de la creciente desigualdad dentro de los países.

Entonces es posible que la desigualdad esté creciendo en cada país del mundo y a la vez la desigualdad global esté disminuyendo.
No solo es posible, de hecho está muy cerca de la verdad. Es por eso que es sorprendente que Oxfam haya sido el primero en tocar el tema. Hay dos grandes tendencias. Una es que hay una gran cantidad de buenas noticias relacionadas con el desarrollo económico del mundo. Las tasas de pobreza han disminuido y los indicadores de mortalidad infantil van en el mismo sentido. La otra tendencia es el agudo aumento en la concentración del ingreso en los ricos, particularmente en los EE. UU., el Reino Unido y otros países angloparlantes. Es engañoso mostrar esto como evidencia de que la situación de los más pobres del mundo está empeorando.

¿Entonces qué debería hacerse?
Oxfam cree que la solución está en que los súper ricos prometan ser buenos: sin paraísos fiscales, sin lobbies, con sanidad universal, y que apoyen los impuestos progresivos.

¿Y qué pasa con la filantropía?
No lo menciona.

Extraño
También me sorprende a mí.

¿Y qué harías para remediar la creciente desigualdad en los países ricos?
Creo que algo debe cambiar pero no sé qué. La educación universal de alta calidad parece haber jugado un papel importante en limitar la desigualdad en Escandinavia. Pero eso solo mueve el problema más allá: ¿Cómo hacemos para tener educación universal de alta calidad?

Entonces la creciente desigualdad es real y no sabes qué hacer con ella.
Cierto; lo lamento. Quizás la sugerencia de Oxfam de pedir a los plutócratas que jueguen limpio no es una mala idea.

Unequal societies in a more equal world

01/25/2014 | Tim Harford – Financial Times English

‘The richest 85 people on the globe – who between them control as much wealth as the poorest half of the global population put together – could squeeze on to a single double-decker.’ theguardian.com, January 20.

A single double-decker bus? Is that different from a double single-decker?
Oh, don’t be unkind. This snippet comes from The Guardian, which credits global development charity Oxfam, which in turn cites a report from the bank Credit Suisse – and I should probably make clear that neither Oxfam nor Credit Suisse have anything to say about buses. I think that’s what we in the trade call a “scoop of interpretation”.

A striking image, though.
Yes, but a distorted one. In the same vein, here’s a surreal image of my own: my toddler controls more wealth than the poorest one and a half billion people on the planet.

Does he have a rich uncle?
No, but he has no debts. That puts his wealth at zero. The poorest people have more debts than assets; their wealth is less than zero. It’s difficult to know exactly how many people are in that boat – understandably, the data are patchy. Still, James Davies, Anthony Shorrocks and Rodrigo Lluberas, academics who worked on the Credit Suisse report, have suggested elsewhere that the poorest 10 per cent have significant net debt.

This sounds like your usual sophistry.
The sophistry isn’t mine. Oxfam and The Guardian are clearly very keen to draw attention to how rich the very rich are. But something has gone awry when the same reasoning leads you to conclude that my son is richer than the poorest 1.5bn put together. On this measure, he’s also richer than an indebted graduate of Harvard Business School. As Credit Suisse points out, “human capital” or earning power isn’t included in the analysis.

OK, so the single double-decker story is daft. But it points to an important truth: economic inequality is growing sharply.
That’s where Oxfam’s interest in all this is curious. The thrust of Oxfam’s argument is that in a lot of countries, the gap between the incomes of the rich and poor is widening, which is true. They say this is both caused by and causes rent-seeking behaviour – elites shaping the rules to suit themselves. This is very plausible. If you want to make a lot of money in the world, it helps to have a friendly government give you a monopoly.

So Oxfam is right!
Except it’s not clear this is a pressing global development issue. Looking at the world as a whole, income inequality does not seem to be rising and is perhaps even falling a little. Exact details depend on how you measure things but the basic story is that some middle-income or poor countries with large populations – Brazil, India and China, but also the likes of Turkey, Indonesia and Nigeria – have been growing faster than rich countries. This offsets the effect of increasing inequality within countries.

So it’s possible for inequality to be increasing in every country in the world and yet global inequality to be falling.
Not only is it possible, it’s actually not far from the truth. Which is why it’s so baffling that Oxfam has jumped in here feet-first. There are two big trends. One is that there’s a lot of good news in the world of economic development. Poverty rates have fallen and indicators such as infant mortality have been moving in the right direction. The other trend is this sharp rise in the income share of the rich, particularly in the US, the UK and other anglophone countries. It’s misleading to present this as evidence that the plight of the world’s poorest is getting worse.

So what should be done?
Oxfam thinks the answer is for the super-rich to promise to be good: no tax havens, no lobbying, support universal healthcare, support progressive taxation.

What about philanthropy?
Not mentioned.

Strange.
That puzzled me, too.

And what would you do about rising inequality in rich countries?
I think something needs to change but I am at a loss as to what. Universal high-quality education seems to have played an important role in limiting inequality in Scandinavia. But that pushes the problem down the line: how do we get universal high-quality education?

So increasing inequality is real and you don’t know what do to about it.
Quite so; sorry. Maybe Oxfam’s suggestion of asking the plutocrats to play nicely isn’t such a bad idea.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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