¿Somos conscientes de cuánto cuestan los servicios públicos?

¿Somos conscientes de cuánto cuestan los servicios públicos?

12/04/2013 | FxM – Nacho Sainz-Ezquerra

Parece que en un estado de bienestar como el que se tiene hoy en día en algunos países europeos, los servicios públicos deben ser costeados en su totalidad por los ingresos públicos. Pero se está poniendo en duda que este equilibrio pueda seguir manteniéndose.

Últimamente está estudiándose la posibilidad de poder implantar el copago en algunos servicios públicos. Es necesario conocer el precio de las cosas, ya que si se tiene la percepción de que todo tiene un coste se hace un uso más racional de ello. Haciendo referencia a un blog financiero, “nada es gratis”.

Todos hemos sido testigos, y cómplices, de que cuando algo es gratis se coge y se consume, aunque no se tenga la necesidad. La cosa cambia cuando se establece un precio, por pequeño que sea. Sólo cuando se introduce esta “barrera” la gente se piensa si realmente si eso que va a coger, consumir o utilizar es realmente necesario y le hace falta. Si lo es, entonces ese copago satisfará en parte el coste y permitirá hacer un uso racional del servicio.

El coste de algunos servicios públicos
Los ciudadanos no somos conscientes de los costes que conllevan los diferentes servicios públicos. A continuación, se muestran unos breves ejemplos, que cuanto menos, resultan interesantes.
1. Educación
Según el artículo de prensa del Heraldo de Aragón, el coste de la educación de un alumno se puede contabilizar de la siguiente manera. En el caso de que se encuentre en primaria supone un coste de 4.576 euros al año, en Educación Secundaria Obligatoria (ESO) serían 6.508 euros, en bachiller unos 9.354 euros y en un ciclo formativo 7.939 euros.

Si se hiciera un cómputo de la suma del total de los cursos, sólo porque un alumno estudiara en primaria ya nos costaría 27.456 euros, 26.032 euros en el caso de la ESO y 18.708 euros en bachiller.

Ya en la educación universitaria el coste medio por alumno no se queda atrás. En este caso es de 5.791 euros/alumno en España, siendo superado, por ejemplo, en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Cantabria, en donde ascienden hasta los 7.090 euros y 6.908 euros respectivamente, mientras que en la Universidad de Barcelona es de 4.168 euros. Para poder averiguar el coste de un alumno universitario se tienen en cuenta todos los gastos que conlleva la universidad (infraestructuras, sueldos, gastos corrientes, etc) y se divide entre el número de alumnos.

2. Sanidad
Otro sector básico es el de la sanidad, en el que se ha empezado a aplicar el copago, o bien se ha dejado de costear la totalidad del coste de los medicamentos. Un ejemplo son los costes que tiene el estar un paciente en el hospital. Una persona que esté ingresada un día en el hospital ya supone casi 700 euros por persona. Si este ingreso fuera en la UCI, podría llegar a suponer 133.614 euros.

Las urgencias no se quedan atrás. Una simple visita a urgencias cuesta 136 euros, o bien 4.494 euros en el caso de que la visita sea por una rotura de hueso. Otros servicios que se prestan en el hospital pueden llegar a costar: 1.870 euros en un parto (3.028 euros en el caso de que sea necesario una cesárea), 3.000 euros por una operación de apendicitis, un trasplante de corazón por 105.276 euros, un transplante de hígado llegaría a los 107.380 euros.

Para hacernos una idea del gasto que supone la sanidad, las Comunidades Autónomas gastaron en 2011 un total de 67,5 millones de euros en sanidad, lo que supone un 6,3% del PIB, y en consecuencia un gasto de 1.463 euros por habitante. Este gasto se prevé que en 2017 se sitúe en la Unión Europea en los 2.094 euros/habitante de media.

3. Infraestructuras
No menos importante para un país son las infraestructuras. La propia Dirección General de Tráfico ha analizado cuánto cuesta mantener las carreteras. Así una carretera secundaria cuesta alrededor de 6.000 euros/km, siendo 9.000 euros/km si se trata de una carretera de la red primaria, y de 18.000 euros/km en el caso de vías de alta capacidad. En algunos casos el coste de mantener una autovía asciende a 42.000 euros/km, según la Asociación Española de la Carretera.

El Efecto Baumol
El profesor de Economía William Baumol de la Universidad de Nueva York en su libro “La enfermedad de los costes: Por qué los ordenadores son cada vez más baratos y la sanidad no” analiza las causas de por qué algunos costes se han incrementado en el tiempo, y otros no, a partir de lo que él llama la “Enfermedad de los costes de Baumol o Efecto Baumol”

Según el propio profesor, hay sectores económicos en los que su productividad aumenta, haciendo que la fabricación de los diversos productos cueste menos. En consecuencia, al ser más productivos los empleados, permite que los empresarios puedan subirles el sueldo. Sin embargo, en otros sectores ocurre todo lo contrario. El tiempo de producción o de prestación de un servicio es el mismo que hace años, un ejemplo de esto es la sanidad. Los trabajadores de esos sectores al ver que el resto de trabajadores han visto aumentados sus sueldos, reclaman de igual manera un aumento en los suyos. Pero al seguir la productividad siendo igual, esto implica que el servicio ha incrementado su coste.

Este Efecto Baumol es muy representativo, sobre todo en aquellos servicios públicos que son intensivos en trabajo y altamente artesanales. William Baumol afirma que “el estado del bienestar es una víctima inevitable de la enfermedad de los costes”

En definitiva es necesario que todos nos concienciemos acerca del coste que tienen las cosas, y sepamos valorar los beneficios que se obtienen. Sólo de esta manera se podrá llegar más fácilmente al equilibrio presupuestario, y no al uso de los servicios por el simple hec
ho de que están ahí.

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