Trabajar en femenino: las mujeres más influyentes en la Economía

En la década de los 70, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró 1975 Año Internacional de la Mujer e invitó a todos los Estados a fijar una fecha anual para conmemorar la lucha femenina por la igualdad. Muchos años antes, algunos países ya lo contemplaban desde 1911, año en el que 146 personas, 123 de ellas mujeres, murieron en Nueva York durante un incendio en una fábrica de confección de camisas, Triangle Waist Co., mientras reivindicaban mejores condiciones laborales. La mayoría de ellas eran jóvenes inmigrantes entre 14 y 23 años. Tras semejante desastre industrial, hubo importantes cambios legislativos en materia de seguridad y salud laboral y surgió el Sindicato Internacional de Mujeres Trabajadoras Confeccionistas para luchar por la mejora de las condiciones laborales de las trabajadoras textiles.

Esa tragedia marcó la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Estados Unidos y en Europa y, tras la Declaración de la ONU, se ha generalizado a todo el universo femenino al considerar que cualquier mujer, aunque sea en el hogar, dedica muchas horas al trabajo.

Así pues, el 8 de marzo conmemoramos el Día Internacional de la Mujer para reivindicar su puesto en la sociedad y la igualdad de derechos. Ha pasado más de un siglo de aquella tragedia y aunque la incorporación de la mujer al mercado laboral ha aumentado de forma muy significativa, un 70% en España en los últimos 30 años, los avances han sido escasos sobre todo en lo relativo a los puestos directivos y a la brecha salarial. El fenómeno no es propio de nuestro país: en la Unión Europea, las mujeres cobran un 16% menos por hora trabajada debido a la menor presencia en puestos de dirección y la presencia masiva de mujeres en sectores menos cualificados.

Según el último informe de UGT, España es el sexto país donde más diferencia hay entre lo que cobran los hombres y las mujeres, con una brecha salarial que alcanza el 24%. En Alemania o la República Checa aún es mayor. El porcentaje de mujeres que, en España, cobran más de 36.000 euros sólo es del 30% pero su presencia en los consejos de administración de las empresas del Ibex 35 no llega al 20%, frente al 40% que tiene Noruega o el 30% de Francia.

Mucho se ha avanzado, sin duda, pero si para una mujer tener un contrato de trabajo y un sueldo digno es difícil, ser además influyente resulta, cuánto menos, extraño. Si tiramos de hemeroteca y buscamos a las mujeres más influyentes del siglo XX, encontramos a muchas que destacaron en el mundo de la política, la ciencia, las letras, la empresa o la filantropía. Rosa de Luxemburgo, Golda Meir, Evita Perón, Margaret Thatcher, Indira Ganchi, Benazir Bhutto o las españolas Clara Campoamor, Dolores Ibárruri ocuparon puestos importantes en el mundo de la política. En otros campos, destacaron Coco Chanel, Marie Curie, la primera astronauta Valentina Tereshkova, Virginia Wolf, Frida Kahlo, la Madre Teresa de Calcuta, Rigoberta Menchú, Diana de Gales, María Callas, Marilyn Monroe o Madonna.

Hay que esperar al siglo XXI para encontrar a mujeres con capacidad real de decisión, política y financiera: empezando por Angela Merkel, la canciller alemana que controla a toda la Unión Europea o la senadora Hillary Cinton que podría convertirse en la primera mujer presidente de los Estados Unidos, pasando por Dilma Rusself, presidenta de Brasil; Federica Mogherini, jefa de política exterior de la Unión Europea; o Ngozi Okonjo-Iweala, Ministra de Finanzas de Nigeria. Cada vez son más numerosas y con mayor influencia, no sólo en el terreno político sino en el mundo empresarial y tecnológico. Para hacerse una idea, en Silicon Valley, un 9% de los directivos son mujeres.

En el mundo de las finanzas, encontramos a algunas mujeres al frente de organismos reguladores: Janet Yellen, Presidenta de la Reserva Federal (por cierto, esposa del Premio Nobel de Economía, George Akerlof) o Mary Jo White, directora de la Comisión del Mercado de Valores en Estados Unidos; Christine Lagarde, directora del fondo monetario internacional en Europa; y Elvira Rodríguez preside la Comisión Nacional del mercado de Valores en España.

Sin embargo, en la parte estrictamente directiva, la lista de nombres se reduce drásticamente. Como indica el catedrático de economía de la Universidad Pompeu Fabra, José García Montalvo, y a pesar de que varios estudios han demostrado que las mujeres gestionan más eficazmente, es extraña la escasez de mujeres en puestos de responsabilidad financiera. En Wall Street, menos del 10% de los fondos están gestionados por mujeres como Jenny Lee, en GGV Capital. Ana Patricia Botín, presidenta del Grupo Santander es una excepción a nivel internacional; y también española es María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter.

Según estudios del Foro Económico Mundial de Davos, serán necesarios 118 años para cerrar la brecha de género en todo el mundo tras constatar que apenas hay avances y que la incorporación en equidad de la mujer en el entorno laboral y económico se ha estancado en muchos países desarrollados. Y eso a pesar, como se ha señalado antes, de los numerosos estudios que demuestran que la mujer gestiona e invierte mejor el tiempo y el dinero.

Largo camino por recorrer….

Autora: Elvira Calvo (11 de marzo de 2016)

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