Una nube con forma de exportaciones ensombrece el brillante cielo español

22/07/2014 | Tobias Buck – Financial Times Español

Las noticias económicas han cambiado, y también lo han hecho las bromas. Para los redactores de titulares y los analistas “Spain” ya no rima con “pain” sino con “gain”.

Es fácil ver la razón. El pa&iacutiacute;s ha salido de la recesión, el paro está disminuyendo y la bolsa ha ganado un 40 por ciento solamente durante el año pasado. Las previsiones de crecimiento están siendo revisadas al alza y hay esperanzas de que España pueda emerger como la economía europea que crezca más rápido el año próximo.

Mientras tanto, los intereses que Madrid tiene que pagar por sus préstamos han disminuido a niveles pre-crisis a la vez que los inversionistas amontonan bonos españoles.

Incluso los escépticos en el Fondo Monetario Internacional han sido convencidos: en su último análisis de este mes, el FMI declaró que España “había dado la vuelta” y alababa tanto al gobierno como al ciudadano común por sus esfuerzos durante la crisis.

Esta semana podría traer noticias más prometedoras. El miércoles el INE publicará su muy esperado informe trimestral de empleo. Si se confirman los últimos datos mensuales, el informe mostrará que la recuperación por fin se está trasladando a la creación de empleo – un momento crucial para España y sus 5,9 millones de desempleados.

Sin embargo, entre la euforia general algunos analistas alertan de que la recuperación española basada en las exportaciones muestra signos de fatiga en lo que más importa: las exportaciones.

De acuerdo a los datos oficiales, en mayo las exportaciones cayeron un 1,3 por ciento comparadas con el mismo mes del año anterior. La caída no fue un elemento aislado. Las exportaciones, que fueron una rara luz brillante durante los oscuros tiempos pasados, han pasado de ser el principal impulsor de la recuperación española a ser uno de sus principales lastres.

Durante los primeros tres meses de este año el sector externo de hecho hizo una aportación negativa a la producción nacional, reduciendo el PIB un 0,2 por ciento. Con las importaciones creciendo mucho más rápido de lo esperado, el déficit en la balanza comercial española se infla de nuevo – aumentando más de 80 por ciento durante los primeros cinco meses de 2014 comparado con el mismo periodo del año anterior.

Durante la mayor parte de los dos años pasados, Madrid ha anunciado que la recuperación basada en las exportaciones era una señal de que la economía española no solo se restablecía sino que estaba sufriendo un cambio fundamental.

Tanto ministros como altos burócratas pregonaban que la nada popular mezcla de austeridad y reformas había ayudado al país a reducir los costes laborales y restablecer su competitividad exportadora.

Como resultado, España no necesitaría apoyarse más en peligrosas burbujas inmobiliarias y un consumo sostenido por deudas para aumentar su crecimiento; en cambio, el país se auto transformaba en una máquina exportadora, una nueva Alemania ubicada en la periferia sureña de Europa.

Hasta hace poco los datos apoyaban esta tesis. Las exportaciones de partes automotrices, maquinaria, químicos y otros productos crecían vertiginosamente, especialmente hacia los mercados emergentes, ayudando a España a acumular un pequeño pero significativo superávit el año pasado.

En 2007, justo antes de la crisis, el país tuvo un déficit de cuenta corriente equivalente al 10 por ciento del PIB.

Ahora que la tendencia nuevamente ha dado marcha atrás, los ministros han puesto cara de valentía. Ellos argumentan que el agudo aumento en importaciones refleja sobre todo el incremento de maquinaria y equipo fabril requerido por el sector privado español.

Esto es, dicen ellos, una señal más de confianza que de debilidad. La caída de las exportaciones, sin embargo, es tomada como algo temporal debido a la fortaleza del euro y la debilidad de los mercados emergentes.

Hay algún mérito en estos argumentos – pero se quedan en el aire frente a lo mucho que se dijo en Madrid (y otros sitios) durante los últimos dos años. La recuperación de la demanda doméstica y el consumo privado de hecho son signos positivos, pero es difícil ver cómo pueden sostener la recuperación económica nacional cuando España aún está sufriendo un altísimo paro y una enorme deuda pública y privada.

Sea lo que fuere, España necesita que su máquina exportadora comience a vibrar de nuevo. Fue la fortaleza del sector externo lo que puso de nuevo en la senda del crecimiento al país, y lo sacó de la recesión.

Sería una cruel ironía que la recuperación se truncara ahora debido a que esta tendencia se revirtiera.

Export-shaped cloud looms over Spain’s bright outlook

07/22/2014 | Tobias Buck – Financial Times English

The economic news has changed and so have the puns. For headline writers and research analysts, Spain no longer rhymes with “pain” but with “gain”.

It is easy to see why. The country is out of recession, unemployment is falling and the stock market has gained 40 per cent over the past year alone. Growth forecasts are being revised upwards and there are hopes that Spain could emerge as the fastest-growing economy in Europe next year.

Meanwhile, Madrid’s borrowing costs have fallen to pre-crisis levels as investors pile into Spanish government bonds.

Even the sceptics at the International Monetary Fund have been won over: in its latest analysis, the IMF this month declared Spain had “turned the corner” and heaped praise on both the government and ordinary Spaniards for their efforts during the crisis.

This week could bring further encouraging news. On Thursday, the national statistics office releases its keenly awaited quarterly labour market survey. If it confirms the recent monthly data, the report will show the recovery is finally translating into jobs – a crucial moment for Spain and its 5.9m unemployed.

Amid the general euphoria, however, some analysts are warning that Spain’s export-led recovery is showing signs of losing momentum where it matters most: in exports.

According to official data, exports in May fell by 1.3 per cent compared to the same month a year ago. The drop was no isolated event. Once viewed as a rare bright spot in dark times, exports have gone from being the main driver of the Spanish economy to one of its principal drags.

In the first three months of this year, the external sector actually made a negative contribution to national output, lowering Gross Domestic Product by 0.2 per cent. And with imports bouncing back much faster than expected, Spain’s trade deficit is ballooning once again – rising more than 80 per cent in the first five months of 2014 compared to the same period last year.

For much of the past two years, Madrid has trumpeted the country’s export-led recovery as a sign that Spain’s economy is not just on the mend but undergoing a fundamental overhaul.

Ministers and officials alike boasted that the government’s unpopular blend of austerity and reform had helped the country to lower wages and restore its export competitiveness.

As a result, Spain would no longer have to rely on risky housing bubbles and debt-fuelled consumption to lift growth; instead, the country was transforming itself into a new exporting powerhouse, a new Germany on Europe’s southern fringe.

Until recently, the data supported this thesis. Exports of car parts, machinery, chemicals and other goods rose sharply, especially to fast-growing emerging markets, helping Spain to post a small but significant current account surplus last year.

In 2007, just before the crisis, the country ran a current account deficit equivalent to 10 per cent of GDP.

Now that the trend has once again gone into reverse, ministers are putting on a brave face. They contend that the sharp rise in imports reflects above all else the jump in shipments of machinery and factory equipment to the Spanish private sector.

It is, they argue, a sign of confidence rather than weakness. The drop in exports, meanwhile, is dismissed as a temporary blip owing to the strength of the euro and emerging market weakness.

There is some merit to these arguments – but they still fly in the face of much that was said by Madrid (and others) over the past two years. The return of domestic demand and private consumption are indeed positive signs, but it is hard to see how they can sustain the country’s economic recovery when Spain is still labouring under sky-high unemployment and towering public and private sector debt.

One way or the other, Spain needs its export machine to start humming again. It was the strength of the external sector that put the country back on to the path of growth, and lifted it out of recession.

It would be a cruel irony indeed if the recovery were to falter now because that trend is going into reverse.

Copyright &copy “The Financial Times Limited“.
“FT” and “Financial Times” are trade marks of “The Financial Times Limited”.
Translation for Finanzas para Mortales with the authorization of “Financial Times”.
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