Y ahora, ¿dónde saco yo mi dinero?

Y ahora, ¿dónde saco yo mi dinero?

02/10/2013 | FxM – Nacho Sainz-Ezquerra

Ésta es la frase que se repiten muchos clientes de entidades financieras.

El sector financiero español ha sufrido una importante transformación en los últimos años. Las fusiones, adquisiciones o rescates han estado a la orden del día.

Antes de la crisis, las sucursales parece que florecían en cualquier calle, esquina o centro comercial. En ocasiones parecían hasta pequeñas “urbanizaciones”, puesto que unas se situaban al lado de las otras. Y esto no ocurría sólo en las grandes ciudades, como todos estamos pensando, sino que esta tendencia se extendía hasta los pequeños pueblos de toda la geografía española.

Y es que en 2011, España contaba con más de 51.000 sucursales mientras que hasta mayo de este año se habían cerrado unas 4.400, disminuyendo la cifra hasta las 36.000 de la actualidad. El elevado número de sucursales existente antes de la crisis estaba originado en gran medida por el boom inmobiliario.

Aún así España sigue teniendo el mayor número de sucursales bancarias por habitante.
Actualmente nos encontramos en niveles del año 2000. Hay casi 8 oficinas bancarias por cada 10.000 ciudadanos, cuando en Europa esa cifra se encuentra en un 4,6 y en Holanda o Irlanda se reduce hasta las 1,5 o 2,3 entidades respectivamente.

Y esa desaparición de sucursales, también ha provocado que el número de empleados se haya reducido drásticamente. De todos los despidos en Europa casi el 20% ha sido de empleados españoles. Entre 2008 y 2012 se han producido cerca de 40.000 despidos y durante este año se le podrían sumar 5.500. De esta forma, en España cada oficina cuenta con una media de 6,3 empleados, mientras que en Europa esa cifra se duplica hasta los 13,7.

Es decir somos el país europeo con más entidades de crédito por habitante, pero sin embargo esas sucursales tienen muy pocos empleados.

En Alemania trabajan 660.000 empleados en la banca, 416.000 en Francia, unos 300.000 en Italia y en España cerca de 230.000.

En España actualmente hay 133 municipios que no poseen ninguna sucursal de entidades bancarias, lo que supone que 235.000 personas no tengan una entidad financiera cerca. En los últimos años 29 municipios se han unido a esta circunstancia. Cataluña, Galicia y Valencia son las comunidades donde más oficinas se han cerrado.

En otras ocasiones en vez de cerrar la oficinas se han reducido los horarios de apertura, pudiendo abrirse un par de días a la semana, a un par de días al mes, o incluso sólo abrirla un único día.

Las consecuencias de estos hechos derivan sobre todo, en problemas para los vecinos. Algunos pequeños ayuntamientos han tenido que poner a disposición de sus habitantes, en la mayor parte personas mayores que no pueden desplazarse por sus propios medios, autobuses para que pudieran ir a los pueblos cercanos donde sí que tenían sucursales. Esto también conlleva un gran riesgo para los propios “abuelos” puesto que deben sacar toda su pensión en un único día con el consiguiente peligro de que puedan robarles.

Pero no sólo los problemas se limitan a los pensionistas, a los pequeños comercios también les ocasionan perjuicios. Los comerciantes, habitualmente, acuden a las sucursales para pedir cambio e ingresar el dinero que van recibiendo por los cobros. Pero claro, si no se tiene una sucursal cerca, el comerciante deberá tener a mano una mayor cantidad de efectivo. Y además, tendrá el mismo riesgo de que le roben que tienen los pensionistas al sacar su pensión, pero esta vez al llevar todos los beneficios de una vez. Y el problema se repite a la hora de pagar a los proveedores, puesto que deberán tener a mano el dinero para poder saldar las deudas.

La reestructuración bancaria, para la gente de a pie, le ha resultado perjudicial. Los empleados han perdido su trabajo y los clientes han perdido cajeros y oficinas donde sacar o ingresar su dinero. Sólo esperemos que este proceso, a larga, nos beneficie a todos.

Disfruta de más contenido