Yo no me acuerdo pero… ¿se acordarán otros de mí?

Yo no me acuerdo pero… ¿se acordarán otros de mí?

11/09/2013 | FxM – Mariana Buquerín Elgue

Como ya sabemos, el recorte de los presupuestos públicos afecta a todos los campos… y el de la investigación no podía ser menos.

El 21 de Septiembre fue elegido, por la OMS y la Federación Internacional del Alzheimer, como el día mundial del Alzheimer, fecha en la que se aprovecha para llevar a cabo acciones y actividades para concienciar a los ciudadanos sobre los problemas de esta enfermedad, así como las dificultades que debe afrontar un paciente.

El Alzheimer es una enfermedad neurológica, degenerativa y terminal que afecta en España,con una de las poblaciones más envejecidas y longevas del mundo, a unas 800.000 personas, lo que supone el 1,71% de la población española, cantidad que se calcula que se duplique en 20 años, mientras que en el mundo entero afecta a 24 millones de personas (0,33%). Los enfermos que la padecen sufren no solo pérdida de memoria, sino también trastornos del lenguaje, irritabilidad, agresión y confusión mental, lo que supone un aislamiento de su entorno. Y, a medida que avanza la enfermedad, las funciones que permiten mantener la vida se van debilitando hasta que acarrean la muerte.

Dicha enfermedad no tiene cura, de momento. Existen tratamientos que intentan disminuir los efectos que ésta provoca, pero lamentablemente no tienen mucho éxito. Sí existen buenas noticias sobre los avances que han conseguido realizar en los últimos años los científicos españoles, especialmente en A Coruña, en el Centro de Investigación Biomédica EuroEspes, donde se ha conseguido desarrollar una vacuna que podría significar su prevención así como la disminución de las dolencias que provoca. Sin embargo, un centro de investigación estadounidense, cuya sede se encuentra en Zaragoza, es dueño de su patente.

Además, esta vacuna ya ha sido probada en ratones que respondieron positivamente pero, la siguiente fase de la investigación, que suponía la experimentación de la vacuna en humanos, se ha visto frenada por la escasez de presupuesto. Resulta lamentable, ya que esta vacuna podría reducir el gasto sanitario del tratamiento en un 30%, el cual actualmente cuesta, por paciente y año, alrededor de 22 mil euros.

La inversión en investigación en España ha descendido, desde el 2009 hasta el 2012, en un 45% (de 9 mil a 5 mil millones de euros), lo que ha provocado una fuga de cerebros de casi 12.000 jóvenes del sector de la investigación en tres años, muchos de los cuales afirman que “una vez que te marchas ya no vuelves”. Mientras, otros investigadores aseguran que esta disminución de la inversión “es un error que pagaremos muy caro (…) perderemos toda una serie de posiciones que nos había costado 20 años ganar”.

La fuga de cerebros en el área de investigación médica tiene una parte negativa, sí, pero a la vez otra muy positiva. Su ida, sin duda, provoca que disminuya la riqueza que la investigación genera, así como la marcha de su conocimiento (que en su momento fue gracias a la financiación pública española) y con ello su capacidad de captación de recursos, pero no puede permitirse que un “talento” quede desaprovechado. Si el investigador encuentra la posibilidad de poner dichos conocimientos a la práctica en lugares donde sí se puede permitir la inversión, y por lo tanto la contratación de estos especialistas, lo que permite encontrar una cura a enfermedades que afectan a personas en todo el mundo, ¿qué mejor para ellos… y para todos?

La salud es uno de los campos en los que nunca se debería dejar de invertir, no ya solo para evitar y curar dolencias que pueden acabar con nosotros, sino para poder permitirnos una mejor calidad de vida. Después de todo, la esperanza de vida es cada vez mayor.

Disfruta de más contenido